Para superar el dolor crónico tienes que ser escultor, no neurocientífico

Para superar el dolor crónico tienes que ser escultor, no neurocientífico

Tabla de contenido

Escultor de tu propio cerebro

“Todo hombre puede, si se lo propone, ser el escultor de su propio cerebro.”

Santiago Ramón y Cajal

Esta frase la escribió un señor que se pasaba el día mirando neuronas al microscopio. Sabía de lo que hablaba.

La idea es muy simple y muy potente:

Lo que pasa en tu cerebro depende de tu comportamiento. Esta idea tan básica es la que han olvidado la neurología y la moderna neurociencia. Han separado el cerebro de la persona, del mundo; como si se tratase de un órgano autónomo que funciona solo.

El cerebro no va por libre

Se aísla el cerebro para estudiarlo, como si fuera un ente autónomo que hace y deshace por su cuenta. Como si tuviera vida propia, desconectado de la persona y de cómo vive. No, no es así.

Repito, porque es clave:

Lo que pasa ahí dentro depende principalmente de tu comportamiento. Por eso, cuando se dice que la clave del dolor crónico está en el sistema nervioso, se mira solo una parte de la película. En el sistema nervioso está la capacidad de sentir dolor, sí.

Pero si ese cerebro no está en una persona que se comporta de una determinada manera, en un mundo concreto… no funciona. La clave está en el comportamiento.

El cerebro no es cemento seco

Durante muchos años se pensaba que el cerebro era algo casi fijo. Inmutable. Nacías con unas capacidades, un carácter, un “así soy yo”… y poco más se podía hacer.

Hoy sabemos que no. El cerebro cambia según lo que haces, lo que piensas y lo que vives. Ese cambio tiene un nombre técnico:

Que se ha convertido en otro mito, como si fuera una capacidad únicamente cerebral. No es así: la neuroplasticidad no existe sin comportamiento.

El motor de la neuroplasticidad es el comportamiento, no la propia biología.

La idea de Ramón es fácil:

Tu comportamiento determina cómo funciona tu cerebro. Igual que un músculo: lo que entrenas, crece. Lo que no entrenas, se queda atrás.

¿Qué significa “ser escultor” en la práctica?

Cajal no hablaba de magia. Hablaba de propuesta y práctica.

“Si se lo propone” significa: con intención, con constancia, con pequeños pasos.

Ser escultor de tu propio cerebro es, por ejemplo:

  • Entrenar la atención en vez de vivir a base de multitarea.
  • Aprender a parar antes de explotar. Meditar.
  • “Me ha salido mal, ¿qué puedo cambiar?”.
  • Atreverse a hacer cosas nuevas, aunque den miedo.

Cada vez que eliges una respuesta distinta, tallas un poquito una nueva vía en tu cerebro.

El cerebro de una persona con dolor crónico

Pensemos en dolor crónico sin lesión que lo justifique: migraña, fibromialgia, dolor de espalda, etc. La característica esencial es esta:

Es una persona que vive pendiente de su cuerpo. Pendiente de esa zona o zonas que le duelen.

Se comporta como una persona enferma:

  • Pone calor, pone frío.
  • Se da masajes.
  • Lleva un diario de dolor.
  • Va al fisio una y otra vez…

Y podríamos seguir la lista.

Se comporta como enferma, su cerebro responde como enfermo…

Y, sin embargo, a ese cerebro “no le pasa nada” que haya que curar.

No es casualidad que nadie haya encontrado una lesión clara que explique todo esto. El cerebro responde en total coherencia con cómo se comporta la persona. Esculpes tu cerebro para que funcione así… y luego buscas fármacos que te curen.

Tus hábitos son el cincel y martillo

La neurociencia se centra en el cerebro: algo tiene que ir mal ahí dentro para que responda así.

La seductora tecnología induce a mirar dentro. Una imagen vale más que mil palabras, o dos mil en el caso de los preciosos cerebros de colores. Qué maravilla.

Sin embargo, esa respuesta nace fuera. Nace del comportamiento. Pero el comportamiento es más prosaico, no muestra imágenes coloreadas.

Pero si le hicieras caso, no te hace falta hacer cosas enormes. No te hace falta un fármaco maravilloso. Lo que más moldea el cerebro son las cosas pequeñas, repetidas muchas veces.

Pequeños cambios como:

  • Dejar de prestar atención constante a esa zona del cuerpo.
  • Hacer algo diferente, en la medida en que el dolor te lo permite.
  • Hacer algo placentero, aunque sea un rato corto.
  • Dejar de vivir en modo “tengo que encontrar la cura”, cuando no hay nada que curar ahí dentro.

No es cuestión de curar una enfermedad, es cuestión de cambiar tu comportamiento. Eres el escultor de tu propio cerebro. Eres el escultor de tu propio dolor.

Libros publicados por David Sojo sobre el dolor y la migraña

En La migraña se desactiva y El libro del dolor crónico y su cura, David Sojo aborda la migraña y el dolor crónico desde un enfoque innovador basado en la neurociencia del dolor. Estos libros están dirigidos a personas que conviven con migraña u otros dolores persistentes y buscan comprender el origen real del dolor para poder reducirlo y mejorar la calidad de vida. A través de un lenguaje claro y riguroso, los libros ofrecen conocimiento, herramientas y una visión esperanzadora que sirve de apoyo tanto a pacientes como a profesionales de la salud interesados en un abordaje diferente del dolor.

No, tu dolor no es inventado

Óscar Wilde decía que, a menudo, con la mejor intención se consigue el peor de los efectos.

Quieres curarte, pero acabas enfermando más. No va de culpabilizar a nadie. Va de responsabilizar.

Va de dejar de comportarte como una persona enferma que busca remedios, pruebas y soluciones milagrosas.

Y Cajal apunta justo ahí: en ese espacio donde sí puedes hacer algo.

En tu comportamiento.

Con la mejor intención, la estás liando parda. Los trastornos de dolor crónico sin lesión son, en el fondo, trastornos obsesivos:

Obsesión con el cuerpo, con la zona que duele, con encontrar “qué tengo”.

La terapia como taller de escultura

La terapia para el dolor crónico, en el fondo, es un taller de escultura. Un espacio para aprender a esculpir tu propio cerebro de otra manera.

Para relacionarte con tu dolor de otra forma:

  • No hay enfermedad oculta, hay comportamiento patológico.
  • No hay fármaco mágico, hay cambio de paradigma.
  • No es que “tu biología esté rota”: la biología es solo la capacidad de sentir dolor.

Lo que cambia es cómo se usa esa capacidad.

Un resumen para llevarte

Cuando Santiago Ramón y Cajal decía que podemos ser escultores de nuestro propio cerebro, no estaba usando solo una metáfora bonita, sino señalando una realidad profunda: nuestro cerebro no es una estructura fija ni terminada, sino un sistema en constante cambio. No es un ente autónomo que funciona al margen de lo que hacemos; al contrario, se moldea día a día a través de nuestras acciones, hábitos y decisiones. Por eso, la pregunta clave no es qué te pasa, sino algo mucho más concreto y transformador: ¿cómo te estás comportando? Ahí es donde realmente se decide cómo responde tu biología, no en teorías abstractas, sino en lo que haces cada día. Empieza con algo sencillo: haz pequeños cambios y observa qué ocurre.

David Sojo - Psicólogo Psicoterapeuta - Para superar el dolor crónico tienes que ser escultor no neurocientífico

Muchas veces creemos que la solución está en entender más, en acumular conocimiento o en buscar respuestas en la neurociencia. Sin embargo, la realidad suele ser más directa: no necesitas más información, necesitas cambiar tu comportamiento. En el fondo, todos somos un poco como Santo Tomás, necesitamos comprobar las cosas por nosotros mismos. Por eso, más que convencerte con palabras, la invitación es clara: prueba lo que te digo y observa los resultados en tu propia experiencia.

Si convives con dolor crónico —como migraña, fibromialgia u otros dolores sin una causa clara— es fácil asumir que el problema es únicamente biológico. Pero existe otra forma de entenderlo: puede tratarse de patrones profundamente aprendidos que se mantienen a través de tu comportamiento, tu atención y tus respuestas automáticas. No significa que “todo esté en tu cabeza”, sino que tu manera de actuar influye directamente en cómo se expresa tu biología. En ese sentido, tienes más margen de acción del que parece.

Vuelve entonces a la idea inicial: tienes un cincel en las manos. No se trata de cambiarlo todo de golpe, sino de empezar con pequeños ajustes sostenidos en el tiempo. Cambiar una reacción, una rutina, o la forma en que interpretas lo que te ocurre puede iniciar un proceso de cambio real. Y después, lo importante es observar: ver qué sucede, cómo responde tu cuerpo, qué cambia y qué no.

¿Y cómo se hace en la práctica? Actuando de forma diferente, incluso cuando al principio no se siente natural. Repitiendo nuevas conductas hasta que el cerebro las incorpora. Saliendo, poco a poco, de los patrones habituales. No es un proceso inmediato ni mágico, pero sí es real. Y, sobre todo, está en tus manos.

¿Empezamos hoy mismo?

El dolor no define quién eres. Con el acompañamiento adecuado, puedes aprender a gestionarlo y vivir mejor. Escríbeme y comienza tu proceso de cambio.

Cómo lograr una pareja feliz

¿Cómo lograr una pareja feliz?

Una pareja feliz no aparece de la nada, se construye

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¿Qué tienen las parejas felices?

Una pareja se construye. Necesita de un compromiso para evolucionar, redefinirse y adaptarse a los cambios de los diferentes momentos evolutivos (noviazgo, casamiento, hijos…). En palabras de Camillo Loriedo, en pareja surgen problemas que no aparecen estando sólo. Y como añade Giorgio Nardone, siendo 3, en alusión a la llegada de los hijos, aparecen problemas que no se dan en pareja.

Sí, ¿pero cómo se construye una pareja feliz?

Por un lado tenemos que fijarnos en lo que hacen las parejas felices para replicarlo. Para ellos nos vamos a centrar en lo que Giorgio Nardone ha llamado los factores del Amor: los 4 factores que comparten las parejas felices que duran mucho tiempo. Esto es, el 10% de las parejas. Si, sólo un el 10%…

Por el otro debemos tener claro lo que no hay que hacer, y para eso te voy a dar los 4 tips más importantes.

Factores del amor

los 4 factores que comparten las parejas felices que duran mucho tiempo.

01 Cortejo

Cortejar es tratar de atraer a la otra persona con fines romántico – sexuales. Y si queremos que una pareja dure en el tiempo, el cortejo es esencial. Para entender algo, con frecuencia la mejor estrategia es dar un paso atrás, en el sentido de ver cómo se da ese algo en los niños o en los animales. Los etólogos hace mucho que se han dado cuenta de que los animales monógamos, los más inteligentes, como el delfín, el oso polar, el albatros o el lobo, cada primavera en la época de apareamiento, repiten el mismo ritual de cortejo, como si hubieran conocido a su pareja en ese momento, y tuvieran que conquistarla. No hacen un pin pan pun porque ya se conocen, se lo curran.

Pensaban los etólogos que ese comportamiento está determinado genéticamente, sin embargo ahora no se sabe muy bien si es causa o consecuencia, si es primero el huevo o la gallina, porque bien podría ser que el hecho de hacer el cortejo es lo que mantiene la monogamia, el deseo… Porque deseo, si bien al principio viene de serie, con el tiempo hemos de hacer porque aparezca: muestras de cariño, actividades a solas, sorpresas… tenéis que comportaros, en cierta medida, como cuando erais novios para hacer que aparezca el deseo y la sexualidad se mantenga. Las relaciones sexuales no se piden, se inducen, se trabajan.

Sin embargo, también tenéis que tener en cuenta que, como decía Oscar Wilde, no hay nada más trágico que una serie continuada de días felices. Y es que cuando te expones a una misma cosa continuadamente, por muy fuerte que fuera la sensación del principio, se va diluyendo porque te habitúas, es inevitable. Entonces este cortejo debe de ser una alternancia entre autonomía y dependencia, entre distancia y fusión, porque son los espacios sin ver a la pareja lo que aumenta el deseo. Entonces debes creas espacios libres de pareja como cenas, viajes, hobbies… que hagan que os echéis de menos. El amor brota de la carencia, de no tener, de la falta, de echar de menos… y muere en el empacho.

02 Complicidad

Erróneamente se suele pensar que ser cómplices es estar siempre de acuerdo, y no. La complicidad es mantenerse cómplices aunque haya desacuerdo. Porque siempre va a estar: dos personas no pueden estar siempre de acuerdo. El tema es aprender a dialogar, a ponerse en el lugar del otro, a escuchar… Porque la complicidad también se construye, en el sentido de que hay que aprender a respetarse en el desacuerdo.

Muchas veces hemos oído (o nosotros mismos lo hemos hecho), como un miembro de la pareja deja en evidencia al otro (fijate lo que dice este…, la otra piensa que…), perdiendo absolutamente el respeto y la complicidad. Hay que lavar los trapos sucios en casa.

03 Exclusividad

El punto más polémico. No quiere decir que jamás vas a mirar a otra persona, y tampoco que nunca haya habido una infidelidad. De hecho se puede construir la exclusividad sobre una infidelidad. Cuando una infidelidad rompe una relación, es porque no había nada más que la sostenga. Exclusividad es tener claro que esa es tu persona, a la que cada día tratas de hacer feliz, con la que tienes un proyecto, esa a la que eres totalmente leal, esa que cuidas, que respetas, que mimas… Cuando una persona aporta mucho en la vida de otra, es complicado que ésta deje a aquella por una infidelidad.

04 Tipo de comunicación

El tipo de comunicación en una relación puede ser simétrica o complementaria. Las parejas complementarias son aquellas en las que, por ejemplo, una tiene mucho carácter y manda, y la otra es más sumisa y obedece, se complementan. Las simétricas son aquellas en las que una propone y la otra está siempre en desacuerdo, les une la diferencia. Ninguna de las dos es mejor que la otra. Las parejas sanas son aquellas que alternan simetría y complementariedad. Una persona que se deja llevar y está siempre de acuerdo, no resulta atractiva. Una que está siempre en desacuerdo es insoportable. La clave esa danza en la que a veces cedo por la otra persona, otras no… y vamos cediendo o imponiendo en función de lo que quieres, de lo que quiere el otro…

Qué evitar para lograr una pareja infeliz

Como decía, tan importante es saber qué hay que hacer para lograr una pareja feliz, como tener claro qué no hay que hacer para echar una pareja a perder. Estos son 4 de los puntos más importantes que deberías de tener en cuenta en le caso de que quisieras echar tu pareja a perder.

01 Meter a tu familia en la pareja

Hoy día, bien por comodidad o bien por necesitad, porque han de trabajar los dos miembros de la pareja para poder vivir, es usual la ayuda de las familias extensas, de hecho es la seña de identidad de las familias de la sociedad del bienestar. El problema es que cuando pides ayuda el otro ya está más en disposición de meterse en cosas de la pareja, con el peligro de que la pareja pierda la exclusividad y la complicidad: el cáncer de una pareja. Entonces, si quieres o tienes que echar mano de la ayuda de familiares, procura que tu pareja siga manteniendo su exclusividad, y que el papel de esa persona sea de apoyo y no se convierta en titular, porque tu pareja se va a resentir.

02 Abandónate

Cada uno tiene el deber de mantenerse en forma, tanto física como intelectualmente para resultar lo más atractivo posible. El deseo se crea, las relaciones son una consecuencia. Mantenerse bien físicamente no quiere decir que tengas que tener un físico de culturista, pero si que te mantengas sano y lo más vistoso posible. Tampoco quiere decir que no debes tener defectos, al enamorado le encantan los defectos del otro. También es importante cuidarse intelectualmente, leyendo, teniendo hobbies o haciendo cosas interesantes. En definitiva, ser una persona con la que se puede tener una conversación, que aporta…

03 Descúbrete totalmente

Este tiene que ver con el mito de que la pareja debe de saber toditas tus intimidades. No. Cada un debe mantener sus pequeños grandes secretos. Cada uno debe de mantener su parcelita. Debemos de crear una especie de misterio, debemos hacer que la otra persona sienta que aún queda algo por descubrir. En el momento en que lo sé todo todo absolutamente de ti, me resultas menos atractivo.

04 Dale seguridad 100%

La otra persona debe tener una pequeña sensación, repito, pequeña, de que te puede perder, de que si no hace lo que debe, la relación se puede acabar. Sólo valoramos aquello que hemos perdido o que podemos perder. Si no eres perdible, no eres valorable. Pensamos que al asegurar que siempre, pase lo que pase, estaremos ahí, el otro se sentirá alagado querido y tranquillo. Sin embargo, con frecuencia se consigue el efecto contrario, porque la seguridad y la certeza, no generan ninguna emoción, y cuando tienes algo muy seguro, no lo valoras.

Estas son unas pequeñas pinceladas para construir una pareja feliz. Otras veces hay que solucionar problemas antes de pasar a construir.

Si quieres saber más o buscas terapia de pareja en Bilbao, ¡escríbeme!

9 claves para gestionar niños con rabietas

Que tu hija tenga rabietas y pataletas no es el problema. Que se enfade y se frustre cuando no consigue lo que quiere, indica que está descubriendo que esta vida tiene mucho que ver con la frustración. El problema es no tener un guía que le ayude a gestionar esas emociones.

Sin embargo tiene la suerte de tener a ti, su entrenadora de vida. La persona que le ayudará a gestionar sus emociones para desenvolverse cada vez mejor en el mundo que está empezando a descubrir.

Un niño no tiene que estar siempre feliz. Los momentos de rabieta o pataleta son una forma de gestionar el miedo o las situaciones que aun no entiende.

Ante ellas, lo primero que debemos de tener claro es el objetivo:

que aprenda a gestionar su frustración

Si tu objetivo es que deje de llorar y patalear, has perdido. Ser una buena entrenadora no es hacer que las emociones desaparezcan; es ayudarle a que las gestione por sí mismo.

Cómo no manejar las pataletas de niños

  1. Ceder ante su rabieta. Si cedes de vez en cuando ante su rabieta, aprende que, si llora más fuerte, logra salirse con la suya, con lo que es probable que las pataletas sean cada vez más violentas. Además la norma no queda clara, algo que le provocará inseguridad. Los niños por un lado quieren salirse con la suya, pero por otro, tener un referente (tú) que les marca límites claros, les hace sentirse más seguros. Es más, las niñas con padres que no les ponen límites, tienden a buscar referentes fuera de la familia (un profesor, un entrenador…) porque los de casa no les dan confianza. El problemas es que ese referente también puede acabar siendo un maleante que transmite seguridad, pero le lleva por el mal camino.
  2. Descontrolarte. Es normal perder los papeles alguna vez. Sin embargo hay que procurar que no sea la norma: si tú descontrolas le enseñas a descontrola; si mantienes la calma ella tenderá a serenarse.
  3. Mantener el enfado. Cuando la pataleta ha pasado y ha visto que no ha conseguido nada, no sigas manteniendo el enfado. A ellos se les pasa rápido y no entenderán que sigas enfadado.
  4. Decirle que no llore. Al contrario, animale a que exprese su malestar.

Cómo manejar las rabietas de niños

  1. Anticípate. La mayor parte de las pataletas y rabietas son previsibles, porque se dan en situaciones que no le gustan: ducharse, lavarse los dientes, no comprarle algo en el super… Por ejemplo: en 10 minutos vamos a la ducha. Ya sé que no te gusta, así que lo mejor será que empieces a patalear y a quejarte. Si lo dices sin ironía, tendrá aun mejor efecto.
  2. Frústrale. Si no lo haces tú, lo hará la vida, y normalmente de forma más dramática. Enséñale, sin sobreproteger, castigos enfocados a enseñar y una actitud solida por tu parte, que no puede tener todo lo que quiere.
  3. Se firme. Evita que un “no” se convierta en un “sí”.
  4. No des demasiadas explicaciones. Tendemos a pensar que si entiende porqué le pido las cosas, las hará mejor. Sin embargo, lo que entiende un niño es: si estoy de acuerdo lo hago; si no, no. Tu hija no tiene que entender todo lo que le pides; tampoco tiene que estar de acuerdo. Tiene que hacerlo. Puedes usar una ilusión de alternativas, para que tenga sensación de que decide: ¿prefieres la verdura entera o en puré? En cualquier caso comerá verdura.
  5. Mantén la calma. si se altera hazle ver que no te afecta. Asegurate de que no hay nada en el entorno con lo que pueda hacerse daño y sal de su campo visual.
  6. Frénale. «Cuando gritas no te entiendo, ve a tu cuarto 10 minutos y cuando te calmes, hablamos».
  7. Rincón de la ira. Establece un rincón de la casa donde el niño podrá a ir a expresar su frustración cuando lo necesite. Comprobarás que soltar la ira cuando se lo pides, y no cuando le brota, no tiene ninguna gracia.
  8. Espejea sus emociones: (pareces enfadado…) aprenderá a identificar sus emociones y favorece vuestro vínculo.
  9. Dale un rol importante: supervisor de compras en el supermercado, jefe de cocina… Si tiene una tarea «importante» entre manos, será más difícil que se deje arrastrar por las emociones.

Las pataletas forman parte del proceso evolutivo de un niño normal, no son patológicas en sí mismas. El problema surge de la forma de gestionarlas. Si la niña encuentra un referente que no dramatiza y le ayuda a gestionar y encauzar su frustración, aprenderá a relacionarse de otra forma. Se trata de ser ese referente que le guía y le deja espacio para que gestione y aprenda por sí mismo.

La migraña no es una enfermedad


La migraña no es una enfermedad

Al 93% de las personas les duele la cabeza alguna vez a lo largo de su vida, no es una experiencia anormal; sin embargo, sólo se cronifica en un 12%

¿Qué es la migraña?

Que la migraña no sea una enfermedad no quiere decir que no sea un grave problema o que tu dolor sea inventado. Quiere decir que ese sufrimiento no se debe a una enfermedad propiamente.

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la enfermedad es una alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible. Esta definición no se puede aplicar a la migraña.

Sin embargo, por un lado crees que ese sufrimiento tan horrendo, pese a no tener ninguna prueba, no puede deberse a nada que no sea una enfermedad, y te sientes insultado cuando te dicen que no lo es. Por otro lado, al considerarlo como enfermedad, te sientes respetado como paciente, además de mantener viva la esperanza en el descubrimiento de la causa de la migraña. No obstante, tratar la migraña como una enfermedad, es lo que hace que no la superes. 

Parafraseando a Watzlawick (1967), la medicina es un modelo basado en la física, un sistema cerrado que no tiene en cuenta que los sistemas vivientes tienen tratos cruciales con su medio ambiente, por lo que los métodos de análisis adecuados a cosas que pueden aislarse y sellarse, no se pueden aplicar al tratamiento de la migraña. El dolor es una emoción, y las emociones son básicamente dinámicas entre un organismo (no un cerebro supuestamente autónomo) y su entorno. 

Descartes, padre de la medicina moderna, llevó a cabo una operación para hacer de la medicina una ciencia: objetivar el cuerpo. Éste pasó a ser un organismo, esto es, un conjunto de órganos. Operación necesaria para construir una ciencia y alejarse de los humores hipocráticos, pero muy problemática en cuanto al cerebro y a la psique se refiere.

Objetivar un ojo, una rodilla o un riñón, es la mejor manera de conocerlos. Sin embargo, en lo tocante a sensaciones o percepciones, cuanto más se objetiva y se rebusca dentro del cerebro, menos se entiende porque no se pueden reducir a biología.

El cerebro dista mucho de ser lo que nos han vendido: un órgano ejecutivo e independiente que maneja el organismo a su antojo. Se parece mucho más a un órgano mediador, aquel que nos permite entrar en contacto con el ambiente, y separado del cual, difícilmente se puede entender: si lees un libro, tu cerebro cambia; si aprendes a bailar, tu cerebro cambia; si vas al monte, tu cerebro cambia…

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El sistema nervioso permite sentir, entre otras cosas, dolor, pero no lo puede generar por sí mismo. De la misma forma que un coche permite desplazarse sólo si alguien lo conduce, el cerebro permite sentir dolor si hay un ambiente y un comportamiento. Pensar que el cerebro genera dolor por sí mismo, es tan extravagante como pensar que una guitarra suena sola, sin que nadie la toque.

La unidad de análisis no es la neurona ni la proteína o la enzima, tampoco el gen. Es la relación entre la persona y el ambiente. El origen de la migraña ya ha sido descubierto, y está en estos dos conceptos: dinámica y retroalimentación.

Es la dinámica que establece la persona con su propia cabeza lo que retroalimenta el dolor, no una proteína o un gen. Para superar la migraña tienes que salir del cerebro y de conceptos como error evaluativo, neuronas, genes, proteínas, enzimas o triptanes. 

Tratar la migraña desde la neurología es como tratar de resolver un asesinato examinando la pistola usada, hipotetizando que algo debe de estar mal en ella para haberse disparado, y dejando de lado la escena del crimen, personas involucradas, posibles motivos, coartadas… La migraña no se puede entender únicamente desde la neurología, desde la neurociencia, desde el cerebro, un órgano en continua interacción con el ambiente, y del cual dependen la mayoría de sus respuestas.

Esto no es algo original ni exclusivo de la migraña, hay más trastornos que se deben a dinámicas comportamentales que retroalimentan respuestas del organismo. Esto es, el problema no está en el organismo propiamente sino en la reacción de la persona ante las respuestas del organismo.

Por ejemplo:

  • Trastorno de pánico: el problema no son las sensaciones (taquicardia, mareo, sensación de ahogo…) sino cómo reacciona la persona ante ellas: se asusta de sensaciones que no deberían de estar, provocando que el organismo reaccione aún más. Esto hace que la persona se asuste aún más, haciendo que el organismo reaccione aún más… El ataque de pánico responde a una escalada entre la persona y sus propias sensaciones. El organismo por sí mismo, sin la colaboración de la persona, no puede llegar al pánico.
  • Fobias: una fobia no se mantiene debido a un cerebro independiente y tozudo que se empeña en percibir un peligro inexistente. Primeramente, el cerebro no puede percibir, permite percibir, algo muy distinto. Y segundo, lo que mantiene la activación cerebral es aquello que hace la persona: evitar lo que teme. Es la evitación la que retroalimenta el miedo, no un neurotransmisor, una proteína o un gen.

LA MIGRAÑA

SE DESACTIVA

Si has tirado la toalla con la migraña y te has resignado a vivir siempre con dolor, este libro es para ti.

Al 93% de las personas les duele la cabeza alguna vez a lo largo de su vida, no es una experiencia anormal; sin embargo, sólo se cronifica en un 12%. ¿Qué tienen en común ese 12%? La forma de reaccionar ante el dolor. El dolor de cabeza se cronifica en la medida en que la persona hace cosas para tratar de quitárselo, en la medida en que le coge miedo al dolor, en la medida en que acabe viviendo alrededor de su cabeza. La migraña se construye, no aparece de un día para otro.

Por ejemplo, ¿cómo acaba una persona en urgencias por dolor de cabeza? No llega por un dolor sobrevenido, como si de una hemorragia se tratase, llega por una escalada: 

  1. Te empieza a doler la cabeza. 
  2. Te inquietas. 
  3. Te tomas el fármaco. 
  4. No te hace efecto. 
  5. Te pones nervioso.
  6. Te duele más. 
  7. Te agobias.
  8. Te duele más… 

Hasta que el dolor es tan insoportable que acabas en urgencias.

Una cosa es un dolor de cabeza puntual, algo que prácticamente todo el mundo siente a lo largo de su vida, y otra su cronificación, que está determinada por la respuesta de la persona al dolor: Dinámica y retroalimentación.

No hay un sólo marcador biológico para diagnosticar la migraña, de hecho es un descarte, no un diagnóstico. Tampoco lo hay para distinguir el dolor de cabeza puntual de la migraña, que es más dolor más frecuentemente. La migraña es una dinámica que se va construyendo por la retroalimentación que provoca en el sistema nervioso aquello que hace la persona cuando tiene dolor de cabeza; por la dinámica que ha establecido la persona con su propia cabeza.

Para superar la migraña debes perderle el miedo al dolor y empezar a cambiar el modo en que reaccionas ante él, algo nada fácil y que genera mucha resistencia. Como decía Paul Watzlawick, el paciente está dispuesto a todo menos a eso. Eso siempre es lo más oneroso y complicado para él, pero al mismo tiempo la clave para superar el problema.

¿Cómo se supera la migraña?

En este video te explico la clave para superar la migraña:

En este otro qué tienes que hacer para superar la migraña:

En este porqué el fármaco está ayudando a que la migraña se cronifique:

5 razones por las que sigues celebrando el día de la migraña

El día de la migraña

es una forma de visibilizar una enfermedad para la que aún no hay cura. Curiosamente, dar por hecho que ese terrible sufrimiento sólo puede deberse a una enfermedad para la que no se ha encontrado cura, es lo que hace que siga existiendo el día de la migraña. Considerarla como enfermedad hace que tú, como paciente, te sientas arropado, sin embargo, delegar en tus neuronas, genes o proteínas, es lo que hace que no la superes. 

Por otro lado, los profesionales de la salud, a pesar de no tener ni una sola prueba de enfermedad, con una insistencia que tiene que ver más con la fe que con la ciencia, se afanan en buscar, contra todo presupuesto lógico, el santo grial: esa estructura o proceso orgánico que causaría la migraña. 

Si no dejas de delegar y asumes la responsabilidad, nunca superarás la migraña. Aquí tienes los 5 puntos más importantes para empezar.

1. No sabes qué es el dolor

Te han contado que el dolor es multicausal, que influyen muchos factores (emocionales, genéticos…), cuando la realidad es más simple. El origen de todo dolor, haya o no daño físico, es una percepción: un proceso mental a través del cual tu organismo da un significado a lo que pasa. Si concluye que tu integridad está en peligro, se defiende: dolor. Por tanto, el origen de todo dolor es psicológico. Sin embargo, no existe el mal llamado dolor psicológico: el dolor nace de una percepción, un proceso mental, y se siente en el cuerpo. Fin.

De la misma forma que las situaciones o estímulos que pueden desencadenar miedo son infinitas, las situaciones que pueden desencadenar dolor, también lo son. Porque dependen del significado que tu organismo de a lo que pasa: una inofensiva paloma puede desencadenar terror; el agradable viento del sur o un rico queso curado, pueden desencadenar migraña. Nunca por ellos mismos, sino por cómo los ha percibido tu organismo.

El dolor es la forma que tiene tu organismo de inducirte a hacer algo para manejar aquello que ha percibido como peligroso para tu integridad, no de aquello que es peligroso objetivamente. Por ejemplo, si tocas un radiador ardiendo, lo que busca tu organismo es que apartes la mano porque ha percibido que se está destruyendo tejido. Pensar que el dolor sale del tejido dañado, es como pensar que el miedo que te da un tigre, brota de él mismo. 

El dolor se desencadena por cómo percibe tu organismo lo que pasa en los tejidos, no por lo que pasa realmente en ellos. Es más, la respuesta de dolor ni siquiera está limitada al daño en los tejidos, si percibe como peligroso algo del ambiente, como el viento del sur, también puede defenderse con dolor. 

Para superar la migraña tienes que cambiar una percepción, no una sinapsis o un gen.

2. No sabes qué es psicológico

Psicológico no quiere decir inventado, que lo podrías solucionar si realmente quisieras, que no te duela de verdad o que te lo provoques a ti mismo. De la misma forma que nadie puede provocarse miedo a si mismo, nadie puede provocarse dolor. Psicológico quiere decir que para sentir dolor, ha de haber una percepción, un proceso mental que concluya que tu integridad está en riesgo. No hay reacción sin percepción ni percepción sin reacción. Con frecuencia se dice erróneamente que las emociones influyen en el dolor, cuando la realidad es que el dolor mismo es una emoción, esto es, una reacción cargada de valoración, no de daño físico. La literatura está llena de ejemplos de lesiones que deberían doler y no duelen, y de no lesiones que duelen.

Lo que está mal en la migraña no es el sistema nervioso, es la valoración que el sistema nervioso permite hacer.

3. Crees que tienes una enfermedad

Te sientes reconocido y arropado cuando te dicen que la migraña es una enfermedad, pero es precisamente esa etiqueta la que cronifica tu dolor de cabeza. Como dice Kirsch (2009), la depresión es deprimente, porque al creer que tu problema se debe a un neurotransmisor rebelde o a un gen díscolo, sólo puedes esperar a que salga el fármaco que te cure, eludiendo cualquier responsabilidad. 

Se basa en la lógica de la creencia. Lo que crees te lleva a actuar de forma que provoca unos efectos que confirman tu creencia inicial: como crees que tienes una enfermedad contra la que no puedes hacer nada, delegas y la migraña empeora, confirmado tu creencia inicial de que la migraña es una enfermedad, haciendo que delegues aún más. Tu migraña empeora confirmando aún más tu creencia y…

La concepción neurobiológica de la enfermedad, ha impregnado de tal forma la opinión pública, que ha cambiado radicalmente la forma de relacionamos con nosotros mismos, haciendo que cada vez seamos menos responsables y capaces de superar las dificultades de la vida, para convertirnos en víctimas de nuestros propios neurotransmisores y genes. 


En palabras de Nikolas Rose, nos hemos convertido en esclavos neuronales. Una esclavitud que te lleva a eludir la responsabilidad necesaria para cambiar la percepción que mantiene tu dolor de cabeza.

4. Crees que la migraña se puede superar con fármacos, cuando en realidad, es lo que mantiene tu dolor.

El origen de la migraña, como el de todo dolor, es una percepción. El fármaco en el mejor de los casos, al actuar en el sistema nervioso, inhibe la reacción de la percepción, ayudándote a manejar el brote, pero dejando intacta la percepción, por lo que la migraña vuelve y vuelve, para cronificarse sin remedio. 

No es que la migraña no se pueda superar con fármacos, es que el fármaco ayuda a que la migraña se cronifique.

5. No es una proteína, es una dinámica

Te han hecho creer que el cerebro es un órgano autónomo que maneja a su antojo el organismo, cuando en realidad se parece mucho más a un órgano mediador: aquel que te permite entrar en contacto con el entorno, y separado del cual, apenas se puede comprender: si lees un libro, tu cerebro cambia, si aprendes a bailar tu cerebro cambia…

Si bien la capacidad de sentir dolor es neurofisiológica, tanto lo que la pone en marcha como lo que la cronifica, está determinado por eventos externos al sistema nervioso. 

El sistema nervioso permite, entre otras cosas, sentir dolor, pero no lo puede generar por sí mismo. De la misma forma que un coche permite desplazarse sólo sin alguien lo conduce, el sistema nervioso permite sentir dolor solo con un entorno y un comportamiento. Pensar que las neuronas perciben, es como pensar que las fibras musculares saltan o bailan. Percibir no es un proceso interno y aislado que sucede dentro de tu cabeza, es un proceso ligado al movimiento y al entorno (Merleau-Ponty, 1975).

Al 93% de las personas les duele la cabeza en algún momento de sus vidas, pero sólo se cronifica en un 12%: aquellas que empiezan a vivir alrededor de su cabeza, aquellas que crean una dinámica con su propia cabeza. 

Nadie tiene migraña de un día para otro, la migraña se construye a medida que la persona hace cosas para superarla. Así como nadie acaba en urgencias por un brote súbito de migraña. Acaba allí por una dinámica: te empieza a doler la cabeza, te pones nerviosa, te tomas la pastilla, no se te pasa, te asustas, te duele más, te pones más nerviosa… hasta que el dolor se hace inhumano.

La migraña se construye, es una dinámica, no un gen o una proteína.

Decía hipócrates, el padre de la medicina, que si no eres tu propio médico, es que eres tonto. La migraña no se cura, se desactiva, y nadie lo puede hacer por ti. Ningún neurólogo puede curar la migraña, y no va a aparecer ningún medicamento eficaz. La migraña es un trastorno fóbico, un estado de alarma que se mantiene por la dinámica que has establecido con tu propia cabeza o con un estímulo externo (queso curado, chocolate…).

Aquí te doy las claves para superar la migraña

Depresión: el iluso desilusionado de si mismo

Desde la terapia breve estratégica, la depresión no se considera un problema debido a un desequilibrio en los neurotransmisores. Sin negar su influencia, no se pierde de vista que la serotonina está implicada en la digestión, el sueño, la memoria, el deseo o las funciones sexuales, por tanto, puede estar implicada en la depresión. Sin embargo, estar implicada y ser la causa son dos cosas muy distintas.

De hecho, aunque los antidepresivos pueden ser útiles en algunos casos de depresión, no hay ningún marcador biológico, como una prueba que mida el nivel de serotonina, para diagnosticar la depresión. El diagnóstico de depresión viene tras comprobar que la persona tiene problemas con la realidad que le rodea: consigo mismo, con los demás o con el mundo.

Vamos a introducir al iluso desilusionado de sí mismo, la persona que renuncia a causa de la visión que tiene de sí mismo.

Es el caso en que la persona está convencido de su propia incapacidad. Puede se debido a un episodio concreto que le confirmó su falta de habilidades, y que no puede olvidar, o puede haber sido un estrés agudo, una perdida como un luto, una enfermedad o haber perdido una gran oportunidad.

Curiosamente, no es necesario la existencia de un episodio similar para que la persona tenga la certeza de no estar a la altura. Simplemente la duda puede hacer que la persona llegue a esa convicción. La repetición de errores comunes, que cometemos todos, pero que para la persona, se convierten en la prueba irrefutable de su incapacidad. Se puede resumir con la frase: he descubierto que no soy quien creía ser.

La persona se machaca constantemete y el diálogo consigo mismo se convierte en una tortura. Cada derrota vale el doble que cada victoria. Porque el éxito no vale nada y frecuentemente está justificado por algo externo a la persona. El presente se percibe como inmodificable y el futuro como un agujero oscuro.

La persona pierde de vista que los seres humanos son imperfectos, capaces de los mayores errores, pero también de remediarlos y conseguir los mayores éxitos. La persona se vuelve implacable consigo misma y todas sus acciones merecen un castigo.

Si no gana todo es un fracaso, no tienen cuenta que las medallas son el fruto de muchas derrotas. Y que de las derrotas obtienen las mejores recetas para la victoria. Hace suya la frase de: donde no hay victoria, hay renuncia.

La persona busca una explicación, y la encuentra dentro de sí mismo: hay algo que no funciona en mí, pero no sé qué es.
Su problema se fundamenta en esta creencia. La vida le ha demostrado que no es la persona que pensaba ser.

Las personas que acuden al psicólogo en Bilbao para pedir ayuda, asumen una posición de renuncia y sienten que ya no hay salida. Son rehenes de su propio fracaso y están en la posición de víctimas de sí mismo, porque han tenido la inapelable prueba de su incapacidad. La inevitable renuncia lleva a la absoluta delegación porque usan definiciones categóricas, rígidas e inflexibles.

La persona suele presentar una tendencia marcadamente opositoria a causa de su renuncia y su creencia de incapacidad. No se le debe llevar la contraria abiertamente en una posición simétrica, sino que debemos asumir una posición antagónica.

El uso desilusionado de simismo tiene auténticas posiciones paranoicas sobre sí mismo, no en el sentido psiquiátrico si no en la certeza de su poca fiabilidad, sobre las muchas dudas sobre si mismo. Consecuentemente, el miedo atroz le suele llevar a seguir renunciando.

No hay que llevar la contraria pero si se necesita un psicólogo directivo que en algunos casos tendrá que ponerse en forma simétrica, porque el desilusionado de sí mismo, es la persona que vivía con la creencia de: si quiero puedo. Un pecado de soberbia, como diría Dante, a los que reservarba el purgatorio y el infierno. También se puede ver como un exceso de autoestima que oculta las propias debilidades, cómo dirían los monjes zen.

Tenemos que reelaborar la teoría de que la tenacidad y el esfuerzo, la capacidad de sacrificio y la dedicación podrán con todo. La persona está constantemente buscando sus propias insuficiencias e incapacidades por lo que al final las encuentra, y junto a su certeza de incapacidad y su renuncia, hacen un bucle que se retroalimenta constantemente.

Es habitual la confusión no saber qué es correcto y qué equivocado, no saber qué hacer o no hacer, que lleva a la renuncia como mecanismo de defensa. Sin embargo acaba convirtiéndose en la peor solución. La anhedonia, la ausencia de deseo, es patente porque todo lo que le gustaba ya no le gusta, y todo lo que le interesaba ya no le interesa.

En el plano somático puede parecer cansancio, fatiga o pesadez; sensaciones que no desaparecen por mucho que descanse la persona. Es más, descansar más hace que el cansancio se agudice. También puede haber trastornos del sueño o de la alimentación, incluso ansiedad.

La frase ya no volveré a ser como antes se convierte en una certeza absoluta. En esta situación, también pueden aparecer los pensamientos suicidas. Las desilusiones amorosas en las mujeres y los fracasos profesionales en los hombres son los problemas más habituales.

La intervención en depresión

Empieza por saber desde cuando tiene problema. Puede ser más o menos difuso o con un evento crítico muy determinado. A la pregunta de si es la persona a la que no ha estado a la altura, o es una situación que para cualquiera hubiera sido muy difícil. la respuesta suele ser rotunda: es ella la que no sido capaz.

Se le va a llevando a poner sobre la mesa que ha descubierto su incapacidad y ha visto que ya no puede confiar en más en sí mismo. Deberíamos preguntar si hace algo para intentar superar el problema o ya no, para ver si está en modo renuncia. También es importante conocer el papel de las personas cercanas, tanto de familiares como de amigos, porque suele ser en personas en las que delegan su vida. El diálogo va encaminado a hacerle ver que, si sigue renunciando, su vida empeorará.

La reestructuración de Aquiles es muy buena para cuando estamos delante de una persona desilusionada de sí mismo:

Aquiles, convencido de ser invencible e invulnerable, no protege su talón. Cuando es herido de muerte, es herido precisamente ahí, y acaba muriendo por pensar que no tenía ningún punto débil.

El iluso desilusionado de sí mismo, nunca pensó que podría fallar de esa manera. El objetivo será llevarle, poco a poco, a que vuelva a confiar en sus capacidades y a ver que el problema no es fallar, el problema es no corregir. El fracaso y el error van de la mano con el progreso.

El iluso desilusionado de sí mismo es víctima de una creencia: ya no soy capaz. Ahí es donde tenemos que intervenir para lograr el desbloqueo.

Si quieres saber más: Las caras de la depresión.

Psicólogo en Bilbao

Amor: el más sublime de los autoengaños

Se conoce más del amor por la infelicidad que procura, que por la felicidad misteriosa que aporta a la vida de los hombres 

Émilie du Chatelet

El sentimiento hacia el otro está de una parte determinado biológicamente, pero de otra fuertemente influenciado por la visión de cada cultura. Así, las necesidades, fantasías, pensamientos o convicciones de una asiático pueden ser muy distintas a las de un europeo.

En esta situación pueden crearse profundos desequilibrios y sufrimientos, que a veces se resuelven por sí mismos, pero otras acaban en cuadros patológicos. El mal de amores parece ser un problema habitual del ser humano, por no decir el más habitual, porque todo el mundo más pronto más tarde, sufre asuntos del corazón: no correspondido, correspondido pero acabado, platónico, imaginado… 

El amor y la moda

Según Arnau de Vilanova (1532), era la forma de locura más común de la edad media. Los médicos renacentistas lo definieron como la melancolía erótica (J. Ferrand, 1610). Esta tragedia está magistralmente descrita en la literatura, la pintura, la poesía, la música y en otras formas de expresión artística. El amor parece ser un tema atemporal.

Los asuntos del querer no están libres de modas, y conocerlo resulta complicado porque tiene demasiados ingredientes: es subjetivo y está condicionado por los contextos culturales o vitales. Desde el punto de vista histórico del amor romántico aparece después de la galantería del siglo XVIII, que seguía la estimación del siglo XVII, al amor platónico del XV, al amor cortés del XIII y al gentil del XIV.

Amor: algo más que biología

El desamor puede derivar en una patología cuando la persona se bloquea: la relación se ha acabado, no ha empezado, funciona aparentemente, es producto de la fantasía… Hay muchísimos ingredientes que contribuyen al mal de amores y llevan a frustración: desilusión, rabia, dolor, ansiedad o depresión.

Todos los males de amores tienen algo en común que está la base de todos los trastornos: el constructo teórico de cómo debería ser la relación en base a las necesidades individuales. Esto es, todas las personas tenemos un autoengaño de cómo debería ser la relación.

Tendemos a pensar que los comportamientos vinculados al amor son obvios y naturales. Sin embargo son mas bien producto de la educación y los condicionamientos culturales, históricos y sociales. Aunque el motor biológico sea el mismo, la forma en que las personas viven la relaciones varía enormemente. Las funciones sociales y culturales asignadas a la esposa, al marido, a la madre, o al padre, cambian enormemente de una cultura a otra.

En nuestra cultura los matrimonios son monógamos, cada individuo tiene una única pareja; sin embargo, en otros son polígamos o poligénicos, varias mujeres para un mismo marido; o poliándrícos, varios maridos para una mujer.

Los maridos, las mujeres, las madres y los padres culturales son muy distintos de los maridos, las mujeres, las madres y los padres biológicos. El amor se ha convertido hoy en día en un campo de investigación no solo para los psicólogos de Bilbao, sino también para biólogos, neurofisiólogos, bioquímicos, antropólogos y genetistas; todos en busca de los mecanismos que intervienen en la elección de pareja y en nuestro comportamiento amoroso.

La antropóloga Helen Fischer distingue tres fases o momentos vinculados entre sí:

  1. Enamoramiento: atraer al compañero
  2. Sexualidad: procrear 
  3. Afecto: criar a los hijos incluso cuando el enamoramiento se acaba

Cada cultura quiere de una forma

Este imperativo biológico, compartido universalmente, se expresa de distintas maneras. Todos amamos. Otra cosa es como amamos y como creemos que se debe amar. Siempre hay dos protagonistas (a veces más…), pero la película se desarrolla de manera muy diferente y puede cambiar totalmente si los protagonistas viven en occidente o en Oriente, son cristianos, católicos o protestantes. 

Nuestro concepto del querer esta fuertemente marcado por el catolicismo, y va unido a la entrega, al sacrificio y a la abnegación. Solo tenemos una palabra para referir a sentimiento hacia la pareja, al de un hijo o a la patria mientras el árabe dispone de más de 95 términos…

Por ejemplo en occidente primero nos enamoramos y después nos casamos. En muchos países orientales primero se casan y luego se enamoran. Esto del mito del amor apasionado es una evolución totalmente occidental, nuestro peculiar concepto del amor no existe en China. De hecho para el gigante asiativo, el verbo amar se refiere exclusivamente al sentimiento que une a una madre con el hijo, el marido no ama a la mujer, siente afecto por ella. 

Así, los problemas del corazón ni siquiera se plantean, por esto los chinos no comparten las eternas dudas europeas: será amor lo que siento, es mejor que me quede con fulano, es mejor que me vaya con mengano… No se sienten atenazados por desesperación o el dolor cuando descubren que han confundido el amor con el deseo de amar.

Mientras en Oriente a partir del siglo III d. C. hubo una gran producción de obras de refinada educación para el Ars Amandi (el arte de amar), partiendo de la convicción de que el placer es imprescindible en la vida en pareja y de la felicidad conyugal, en occidente se fue oscureciendo progresivamente este punto de vista, pasando por la tolerancia de la edad media a la intransigencia del concilio de Trento: los libros obscenos que tratan el amor sexual, debían evitarse por su capacidad de arrastrar al mal.

A finales del siglo XVI se producen en Europa unos acontecimientos que modifican notablemente la visión del concepto amoroso: las violentas guerras de religión donde los protestantes se separan definitivamente.

A partir de entonces, las concepciones paternas y maternas evolucionan de manera muy diferente en el norte y en el sur. Los marcos religiosos influyen en el modo de percibir la vivencia amorosa. En definitiva, si bien en el impulso biológico es universal, como amamos y como construimos nuestras convicciones, esto es, nuestro autoengaño de cómo debería ser el querer, está marcado profundamente por la cultura a la que pertenecemos: norte y sur, este y oeste, aman de manera distinta.

Se combinan presuntas certezas fruto del ambiente cultural de procedencia y de la relaciones personales individuales, llegando a elaborar así el más sorprendente de los autoengaños: la certeza del amor.

El autoengaño funcional

El objeto amado es considerado bueno y mejor que cualquier otro. A partir de esta postura el desengaño es muy probable. Algunas personas vagan incesantemente en busca de su compañero ideal, porque están seguros de que se encuentra en alguna parte del mundo simplemente porque lo han pensado o imaginado.

Podemos definir el autoengaño como un auténtico proceso de desilusión y decepción, una alteración emocional y cognitiva. En definitiva, un trastorno.Sin embargo, esto no quiere decir negativo. Es un inevitable proceso mental. Algunas veces funcional, otras no tanto:

  • Cuánto más flexible más funcional
  • Cuánto más rígido más disfuncional

Ser conscientes del autoengaño del amor, ayuda a mitigar el bloqueo ante la realidad del sentimiento. Esto no quiere decir no vivirlo, quiere decir vivirlo con un autoengaño más funcional.

Si quieres saber más, extraído de: Psicopatología de la vida amorosa. (Emanuela Muriana y Tiziana Verbitz).

Las 4 herejías de la terapia breve estratégica

Nuestra realidad es un esquema de esquemas, una interpretación de interpretaciones

Paul Watzlawick

No existe una sola psicología sino muchas y diferentes escuelas de psicología, que tienen maneras muy diferentes de ver a las personas a sus problemas y sobre todo, a cómo solucionar esos problemas.

La Terapia Breve Estratégica es más que un modelo psicoterapéutico; es una escuela de pensamiento sobre cómo las personas se relacionan consigo mismas, con los demás y con el mundo.

Basada en el constructivismo, su postulado básico es que la realidad que percibimos (incluidos los problemas y las patologías) es el fruto de la interacción entre cada persona y la realidad. Se considera que los trastornos son modos disfuncionales de percibir la realidad que generan reacciones igualmente disfuncionales. Si cambia esa manera de percibir, también cambia la forma de reaccionar, y con ella las emociones y pensamientos que la acompañan.

El primer modelo de terapia breve fue formulado por un grupo de científicos del Mental Research Institute de Palo Alto (Watzlawick, Weakland, y Fisch, 1974; Weakland et al., 1974), que sintetizaron sus investigaciones sobre comunicación y terapia familiar con las contribuciones hipnoterapéuticas de Milton Erickson.

Las modernas estrategias que se aplican a una amplia variedad de trastornos no lo son tanto, porque están basadas en las artes persuasivas de los sofistas, el budismo zen, el arte chino de la estratagema o el arte griego de la metis, y tienen el propósito de romper la rigidez del trastorno, reorganizando el sistema perceptivo-reactivo de la persona hacia un equilibrio más funcional.

A partir de ese primer modelo se fueron desarrollando otros, como el enfocado en la solución de De Shazer, el familiar estratégico de Madanes y Haley o el breve estratégico elaborado por Nardone y Watzlawick. Con el tiempo, se fueron desarrollando terapias para trastornos específicos, como el modelo de Yapko para la depresión, el de los abusos sexuales de Madanes o los de Nardone para los trastornos de pánico, fóbicos, obsesivos o alimentarios.

Como ha sucedido a lo largo de la historia, antes de aceptar una teoría nueva que rompe con lo establecido, ha de pasar un tiempo en el purgatorio para ser reconocida. La terapia estratégica ya ha demostrado su eficacia en muchos trastornos, basándose en una epistemología y lógica diferentes a las de los modelos tradicionales.

 Las 4 herejías de la terapia breve estratégica

1. Nuestra realidad es un esquema de esquemas, una interpretación de interpretaciones

Los seres humanos no se relacionan directamente con la realidad, se relacionan con una construcción de ésta.
Categorizaciones, esquemas, atribuciones, inferencias o pensamientos, son sistemas de representación con los cuales accedemos al mundo. Por lo tanto no se interesa tanto en los sujetos o los objetos en si, sino en las relaciones que se establecen entre los sujetos o entre los sujetos y los objetos. El foco se pone en la relación que tiene la persona consigo mismo con los demás y con el mundo, y no tanto en sí misma.

2. Saber porqué empezó una guerra no me ayuda a ganarla

Se busca un saber cómo más que un saber porqué. El trastorno psíquico está determinado por la percepción de la realidad propia del sujeto, que construye una realidad ante la que reacciona con una lógica y una conducta disfuncional. El problema ya no es tanto porque empezó el problema si no cómo se mantiene.
Aquí es donde entra en acción el constructo básico de la terapia estratégica: la solución intentada: una solución que una ocasión ha mostrado ser buena y resolutiva, puede convertirse en el verdadero problema aplicada en otro momento o a problemas aparentemente iguales. A menudo los intentos de cambiar no hacen más que mantener o empeorar la situación. Como decía Oscar Wilde, las peores obras se han producido siempre con la mejor de las intenciones.

3. Conocer no significa superar

La Terapia Breve Estratégica  se basa en una causalidad circular, no en una lineal. Si bien la ciencia ha portado en estos últimos años unos impresionantes avances aplicando la lógica lineal cuando aplicamos esta a los trastornos psíquicos y conductuales.
Se vuelve ineficaz porque la relaciones de los humanos consigo mismo con los demás con el mundo son circulares lo que yo hago afectaba otra persona que responde y me vuelvo afectar a mí yo respondo y le voy a aceptar y así sucesivamente los problemas cinco segundos cuáles son más circulares que lineales.
No se busca un trauma originario si no una dinámica que sostiene el problema.

Para ello se buscan prescripciones directas indirectas paradojas sugestiones o restructuraciones que rompen la rigidez del sistema relacional y cognoscitivo que mantiene la situación problemática y que hagan posible un saldo lógico para salir del problema logrando un nuevo equilibrio psicológico el terapeuta asume la responsabilidad de influir directamente en el comportamiento o en los pensamientos.
Si una terapia funciona los resultados deben aparecer rápidamente o por lo menos determinados indicios de cambio si esto no sucede probablemente la estrategia no es buena.

4. Si quieres ver, aprende a obrar

Se da por hecho que el obrar sigue al pensar. Desde el punto de vista estratégico esto es, el constructivismo radical, este proceso se invierte. Si llevamos a la persona a actuar diferente, el pensar y el sentir, cambian. Jean Piaget demostró claramente que la adquisición de nuevos aprendizajes tiene lugar solo por un proceso que va de la experiencia al conocimiento.

Por tanto, se busca hacer vivir a la persona nuevas experiencias preceptivas que cambien sus reacciones. El programa terapéutico desarrolla estrategias teniendo en el punto de mira los objetivos previamente previstos, y debe reorientarse según los efectos observados. Una estrategia que puede ser eficaz para un problema determinado en un momento determinado de la terapia, puede no serlo en otro. No se deben aplicar las técnicas como si fueran simples recetas o trucos si no va a estar creativamente a cada persona en particular llegará contexto determinado los principios lógicos de la formación y solución de los problemas.

Resumiendo:

  • El peso del pasado se sobrevalora a la hora de solucionar problemas actuales.
  • Conocer no significa superar.
  • Razonar y entender no es la mejor forma de tratar los problemas psicológicos, porque ninguno es causado por la falta de información o la incomprensión.
  • Actuar diferente es más fácil y más eficaz que pensar diferente.

7 pautas para lidiar con el síndrome posvacacional

Como me decía un amigo, el síndrome posvacacional no es más que la mala leche de volver a trabajar de toda la vida. Podemos patologiazarlo poniéndole nombre e incluso un tratamiento, sin embargo, tiene sentido que necesitemos un tiempo para pasar de la tumbona a la oficina, y crear una síndrome, no parece la mejor forma de superarlo.

Primeramente deberíamos tener cuidado con asociarlo a la depresión. No hay que banalizar; la depresión es algo más grave. El problema no es estar un poco bajo al volver de vacaciones, eso es normal. El problema aparecerá dependiendo de cómo gestionemos ese bajón, porque las emociones no son buenas o malas, son apropiadas o inapropiadas. Y estar bajo en ese contexto, puede ser normal.

Cuando ese bajón persistente, puede esconder otras razones. La mayoría caen en alguna de estas 3 categorías:

1. Trabajo no motivador

Cuando tienes un trabajo que no te motiva, es difícil volver con ganas. Sin embargo, la felicidad de un ser humano tiene que ver más con aquello que hace, con sentirse capaz, con ser bueno en algo, que con estar en la playa tumbado. La vida no tiene sentido más allá de lo que hacemos.

A los seres humanos no nos gustan las tareas repetitivas y monótonas, nos gustan aquellas en las que podemos dar lo mejor de nosotros. Ejemplo de ello es la sonrisa maestra: a los bebés de 3 meses, cuando consiguen alcanzar algo que les ha costado coger, les brota una sonrisa de satisfacción, ¡a los 3 meses!.

Si mañana te toca el euromillón, es muy probable que te pasaras una buena temporada disfrutando de la vida, sí. Pero es igual de probable que más temprano que tarde, empezaras con algo que te haga sentir bien (hobby, ayudar a otros, negocio, deporte…).

Cambiar de trabajo no siempre es una opción, así que una solución puede ser involucrarse en el trabajo para tratar de hacerlo lo mejor posible, con pequeños retos… uno debe tratar de convertirse en su propio jefe, en volverse imprescindible. Está demostrado que lo que hace que los trabajadores se involucren en el trabajo va más allá de un buen sueldo (necesario), y tiene que ver con la autonomía con la que desempeñan el trabajo y lo eficaces que se perciben hacíendolo.

2. Miedo a no estar a la altura

Personas muy capaces, a las que el miedo a no desempeñar bien su trabajo o a cometer un error, les lleva a hacerlo muy muy bien pero a vivir angustiadas, con la sensación de estar siempre en el filo de la navaja.

Curiosamente son personas a los que sus compañeros perciben como muy competentes, tanto que el miedo a defraudarles, les lleva a tratar de hacerlo cada vez mejor, siendo aún más considerados como competentes, y aumentando el miedo a defraudar. Es lo que Paul Watzlawick llamó el éxito desastroso, porque cuanto mejor lo hace, más miedo tiene a defraudar.

Claro, en esta situación es normal querer quedarse en la playa para no tener que afrontar esa presión. La solución pasa por aprender a relacionarse con el trabajo de otra forma, aceptando el error y la posible decepción de los demás.

3. Relaciones con compañeros o jefes

Las más comunes son el miedo al conflicto y a decir que no. El miedo al conflicto, suele llevar aparejado la asunción de tareas que no le corresponden a uno. Evita el enfrentamiento con los demás, pero conlleva una gran frustración. No saber decir no, también puede hacer que los demás nos carguen tareas que no nos corresponden.

Sin embargo, querer tener relaciones sociales sin conflicto, es como querer bañarte sin mojarte. No puede ser. El conflicto es normal, cada persona tiene unos objetivos y una visión de la vida que hace que el conflicto sea usual, por lo que hemos de manejarlo sanamente.

Respecto a decir no, cabría preguntarse si las personas que tenemos a nuestro alrededor, nos aprecian por lo que somos o por lo que sacan de nosotros.

Empezar a negarse a hacer algo por con una respuesta justificada (lo siento pero tengo que hacer tal cosa), es una buena forma de empezar a superar ese miedo.

En resumen, aprender a gestionar las relaciones en el trabajo, puede hacer que volvamos con ilusión de las vacaciones.

Cómo superar el bajón posvacacional

Dicho esto, aquí van 7 consejos para amortiguar la vuelta:

  1. Volver de las vacaciones unos días antes para ir haciendo el cuerpo.
  2. No hacer como que no pasa nada, aceptar esas emociones.
  3. Recuperar el ejercicio físico y la buena alimentación
  4. Reincorporar las tareas más peliagudas poco a poco. 
  5. No hay que llegar a todo desde el primer día.
  6. Priorizar (ley de pareto): el 80% de las consecuencias proviene del 20% de las causas. Buscar ese 20%.
  7. Intercalar descansos. Las recomendaciones indican que idealmente cada 25 min (esto puede ser ciencia ficción en la realidad, si), pero funciona, Dalí echaba microsiestas (con una llave inglesa en la mano y debajo un plato vuelto); Einstein tocaba el violín o el piano cuando se atascaba en un problema.

Cuidar el entorno de trabajo

Además, y de modo más general, cuidar el entorno de trabajo, puede ser otra forma de hacer mas amable la labor. La distinción psicológico – físico está superada. Hoy sabemos que no hay nada físico que no sea psicológico y nada psicológico que no sea físico. Cuidar el cuerpo y el entorno es cuidar la mente.

Por ejemplo:

  • Estar mucho tiempo sentado es muy perjudicial. Algunos consideran que la silla es el tabaco del siglo 21. Estudios demuestran que a más tiempo sentado, más probabilidad de morir. Una solución puede ser el Standing desk para trabajar de pie.
  • Priorizar luz natural, su ausencia está muy relacionada con la miopía.
  • Está comprobado que tener plantas en la oficina mejora el estado mental y  la concentración. Estar cerca de la naturaleza tiene muchos beneficios

Rutinas

Crear rutinas es otra forma de acostumbrarnos al día a día, de forma que automaticemos tareas para que nos lleve menos esfuerzo:

  • Las rutinas nos dan seguridad. 
  • Los niños necesitan rutinas que les ordenen el mundo. 
  • Los adultos automatizamos muchos procesos de forma que nos llevan mucho menos esfuerzo (ej. conducir). El hábito cada vez requiere menos energía para llevarlo a cabo.
  • No es que en vacaciones no haya habido rutina, siempre hay rutinas. Lo que pasa es que, las de las vacaciones son mucho más amables que las ordinarias. Se trata de dejar unas rutinas (levantarse tarde, playa, vermut…) por otras en la que debes incluir las obligaciones.
  • Decía Lichtenberg: Somos lo que hacemos, si eres un genio, perfecto. Si no, te conviene ser sistemático. Las rutinas son una gran ayuda.
  • Según Willian James, uno de los mejores psicólogos de la historia, hasta un 40% de lo que hacemos se basa en rutinas. También que se tardan 21 días en instalar un nuevo hábito.
  • Sobrestimamos la importancia de los grandes cambios infravalorando los pequeños cambios, y son los pequeños cambios sostenidos los que nos llevarán a grandes recompensas.
  • Desconfía de la fuerza de voluntad, hazlo fácil: crea un entorno que facilite las rutinas, por ejemplo:
  • No cojas un gimnasio que está a 30 min de tu casa si tienes uno a 2.
  • Ten verduras precocinadas para cuando llegas tarde y no te apetece cocinar.

Que las rutinas no se vayan de madre:

Las apreciadas rutinas se pueden convertir en rituales compulsivos (TOC). Los rituales, en muchos casos son necesarios porque ayudan a concentrarse y a tener todo controlado:

  • Un cirujano necesita rutinas
  • Un deportista
  • Un artista…

Donde se precisa una buena performance, hay rituales. Punto de corte para diferenciar entre una rutina adaptativa y una desadaptativa: 

  • ¿Me hace la vida más fácil o me la dificulta?
  • ¿Trabaja ella para mí o yo para ella?

Una compulsión tiene 3 características: 

  1. Irrenunciable
  2. Irrefrenable
  3. Tiene una secuencia fija.

Si puedes no hacerla, parar cuando la estás haciendo y no tiene una secuencia fija, no es una compulsión. La dominas tú a ella y no ella a ti. Si tienes una o varias igual hay que darle una vuelta.

Tachar días

Tachar días es otra forma habitual de llegar al siguiente verano: la felicidad es el espacio entre un deseo cumplido y otro que se está forjando.

tener objetivos intermedios, puede ser una buena forma de llegar a la gran vacación.

Hay que buscar objetivos:

  • Al ser humano le gustan mucho más las recompensas a corto plazo. 
  • La vida sin placer e ilusiones es muy triste.

Meter pequeños placeres, pequeñas escapadas, objetivos ilusionantes, hobbies… que dulcifiquen la espera, es una gran estrategia.

Así te lo contamos en radio euskadi:

Si no consigues gestionar tu vuelta al trabajo, y necesitas un psicólogo en Bilbao que te ayude a ponerte en marcha, ¡escríbeme!

2 claves para superar la anorgasmia femenina

No hacemos nada bien hasta que no dejamos de pensar el modo de hacerlo

Willian Hazlitt

¿Qué es la anorgasmia femenina?

Es la incapacidad o la dificultad de llegar al orgasmo después de una relación sexual donde hay una excitación adecuada.

Un orgasmo es una sensación de placer intenso que va acompañada de contracciones involuntarias de los músculos del suelo pélvico. Una experiencia que varía muchísimo de mujer a mujer, incluso en una misma mujer.

La anorgasmia puede ser:

  • Generalizada: no tiene orgasmos en ninguna situación y con ninguna pareja 
  • Circunstancial: no lo alcanza con una pareja concreta, en una postura…
  • Adquirida: tenía orgasmos pero a partir de una enfermedad, trauma… no los tiene 
  • De toda la vida: nunca ha sentido un orgasmo.

¿Por qué se produce la anorgasmia femenina?

Puede ser debida a enfermedades: problemas ginecológicos como pueden ser operaciones como la histerectomía, cirugías para superar un cáncer o por enfermedades como la esclerosis o el Parkinson.

Puede ser debida a diversos problemas de tipo psicológico:

  • Anorexia: en el que hay un accidente del placer una 
  • Depresión: en la que hay apatía y anhedonia en la 
  • Duda patológica: la duda hace que dejen el sexo de lado
  • Vomiting: sustituye a la relaciones sexuales o por el uso de psicofármacos.

Sin embargo, lo más común es la paradoja fisiológica:

Algún psicólogo en Bilbao, va más allá del diagnóstico descriptivo tradicional (ausencia de orgasmo), para usar el diagnóstico operativo:

una descripción cibernético – constructivista que muestra cómo el problema se autoalimenta a través de la compleja red de retroacciones perceptivo reactivas entre el sujeto y su realidad interna y externa. Esto es, consigo mismo, con los demás y con el mundo.

La definición operativa de la ausencia de orgasmo se conoce como la paradoja de la sensación: cuanto más busco la sensación, menos la encuentro y más la inhibo. Porque el orgasmo es algo espontáneo, consecuencia de una excitación. Si yo voy a buscar el orgasmo, no lo encuentro. Es como si un músico estuviera concentrado en tener éxito, más que en disfrutar del proceso de tocar que le llevaría a tener una buena performance, o como si estuvieras viendo una película esperando a ver si al final te emociona sin atender a la trama.

Si te esfuerzas por sentir, escuchando cada señal de tu organismo, estás viendo la peli esperando a ver si el final te emociona.

Cómo superar la anorgasmia femenina

Cuando estamos ante una falta de orgasmo primaria, en la que no hay ningún factor físico que lo cause, lo más importante es que dejes de buscar las sensaciones porque, cuanto más te esfuerces en excitarte y en alcanzar el orgasmo más lo vas a inhibir.

Como le pasó al ciempiés:

Iba un día el ciempiés caminando tranquilamente por el bosque y se encontró con la hormiga que, maravillada ante la capacidad del ciempiés de mover de modo sincronizadamente perfecto todos aquellos pies sin tropezarse, le pregunto: 

– oye, ¿cómo eres capaz de mover todos los pies a la vez sin tropezar? 

El ciempiés empezó a preguntarse cómo lo hacía y ya no pudo volver a caminar más…

Entonces, ¿cómo recuperar las sensaciones espontáneas?

  1. Deja de lado por un tiempo las relaciones sexuales y vuelve a trabajar el cortejo. Comportaos como unos adolescentes en sus primeras citas, en las que se están conociendo y no llegan a tener relaciones sexuales. Esto hará que aumente el deseo.
  2. Saca la mirada de tu propio cuerpo. Y ponla   en tu compañer@, céntrate en que disfrute. Tu objetivo es que la otra persona disfrute al máximo, dejarás de buscar tu orgasmo para buscar el de tu compañer@. Esto hará que te metas de lleno en la trama de la película.

La gran mayoría de problemas relacionados con la sexualidad no son enfermedades propiamente. El problema está en restaurar una capacidad que la persona ya tiene pero que no aflora porque, en el intento de alcanzarla, la inhibe.

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Psicólogo Bilbao David Sojo

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