Causas de la migraña: qué sabemos hoy y por qué se cronifica

Tabla de contenido

Cuales son las causas de la migraña

David Sojo - Psicólogo Psicoterapeuta - Cuales son las causas de la migraña

Cuando buscas "causa de la migraña", esperas encontrar algo concreto que funciona mal y provoca el dolor que otras personas no tienen. Sin embargo, la migraña no responde a ese patrón. La explicación oficial, la médica, te dice que la migraña es una enfermedad neurológica con episodios de dolor de cabeza intenso, a menudo acompañado de náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz y al sonido; sin embargo, no hay ni rastro de esa enfermedad. Además, éste es un diagnóstico descriptivo, útil para clasificar el cuadro pero que no dice nada de lo importante: por qué se dispara el dolor de cabeza y por qué en algunas personas se cronifica y en otras no.

Llevo tiempo trabajando con personas que sufren migraña desde otra perspectiva, y quiero ayudarte a distinguir lo qué sabemos realmente sobre la migraña de los muchos mitos que la rodean, para que entiendas que buscar la causa de la migraña no tiene ningún sentido.

El dato que cambia la pregunta: 95% frente a 12%

Un estudio que rara vez se comenta (Rizzoli et al., 2018) dice algo muy interesante: el 99% de las mujeres y el 93% de los hombres sufren dolor de cabeza en algún momento de su vida. Esto es, todas las cabezas tienen la capacidad de doler, es prácticamente una experiencia universal. Sin embargo, sólo en torno a un 12% de la población, ese dolor llega a cronificarse en forma de migraña.

Cuestión de grado no de enfermedad

David Sojo Psicólogo Psicoterapeuta La Migraña El dolor

Ya sé lo que estás pensando: “una cosa es el dolor de cabeza puntual, el tensional, y otra la migraña, la enfermedad que tengo yo”. Pues resulta que también sabemos que, a nivel neurofisiológico, no hay ninguna diferencia entre el dolor de cabeza tensional, ese que aparece puntualmente y que supuestamente se debe a las tensiones de la vida, y la más espantosa de las migrañas, considerada como enfermedad neuronal: es la misma activación, solo que más intensa y durante más tiempo: ni rastro de enfermedad por ningún lado.

Repito: uno y otro comparten los mismos mecanismos neurofisiológicos; es una cuestión de grado, no de enfermedad, nadie ha encontrado esa enfermedad de la que se habla.

Enfermedad: una necesidad de tu médico, no de la migraña

A día de hoy el diagnóstico de migraña se basa en la esperanza de encontrar una patología que justifique el dolor, no en la ciencia de haberlo encontrado. El modelo médico supone que todo problema de salud tiene origen en una avería: se encuentra, se cura y listo. Si no hay avería, tu médico no puede intervenir. Por eso se busca la avería de la migraña y se sigue insistiendo aunque no aparezca, porque sin ella el modelo médico no puede intervenir.

La migraña sólo se considera enfermedad neuronal porque el sistema nervioso está activado. Sin embargo, las reacciones neurofisiológicas que se dan en una persona con migraña, son las mismas que puedes ver en una persona que se rompe una pierna, y que siente un dolor adaptativo, que nada tiene que ver con una enfermedad neuronal: mismas zonas cerebrales, mismas proteínas, mismos péptidos… No hay enfermedad.

¿Por qué sientes miedo?

Por tanto, tu pregunta: "¿por qué me duele la cabeza?" es como si te preguntaras: “¿por qué siento miedo?”. Absurdo. Es decir, es un mecanismo de defensa que, tarde o temprano todo el mundo sentirá, por lo que buscar su “causa” tiene muy poco sentido. Tu pregunta debería de ser más bien: “¿cómo se cronifica esa capacidad que todo el mundo tiene?”. Mientras buscar la causa de una capacidad que tiene todo el mundo te mete en un callejón sin salida, tratar de entender cómo se cronifica una capacidad que todo el mundo tiene, te abre una puerta enorme a la solución.

El sistema nervioso permite sentir dolor, no lo genera

Por si lo que te he contado hasta aquí fuera poco, resulta que el cerebro, por muy activado que esté en la migraña, no puede provocar dolor. Es tentador imaginar el cerebro como un órgano que decide por su cuenta cuándo "encender" el dolor, como si fuera un ente autónomo. Sin embargo, el cerebro está lejos de ser esa estrella Hollywoodiense que nos pinta la neurociencia, y su papel se limita a coordinar y permitir, entre otras cosas, sentir dolor, jamás a provocarlo. Repito: en la vida real un cerebro sano y normal no puede provocar dolor, permite sentirlo, que es muy diferente.

David Sojo - Psicólogo Psicoterapeuta - ¿Que es el dolor?

Esto es debido a que el cerebro no es un ente autónomo, no se autocausa. Ten en cuenta que no hay pruebas de que en el universo haya nada que se autocause, salvo Dios. Curiosamente, para que la migraña sea una enfermedad neuronal, el cerebro tiene que ser una especie de Dios que se causa a sí mismo, lo que pone a tu prestigioso neurólogo a la altura del chamán. Si escuchas a un profesional de la salud cosas como: el cerebro evalúa, responde… ya sabes que ese profesional no está actualizado.

Pensar que el cerebro causa dolor es como pensar que las fibras musculares saltan o bailan. Las fibras musculares permiten saltar, bailar, correr… pero no generan los saltos o los bailes por sí mismas. Las fibras musculares permiten hacer muchas cosas, pero sólo si están en una persona que está en un mundo con el que interactúa.

Dolor no es enfermedad

Instintivamente asocias el dolor a daño o enfermedad; sin embargo, el dolor es un sistema adaptativo, no patológico: si tocas un radiador ardiendo y te duele, todo va bien. La activación de determinadas zonas cerebrales, cambios en proteínas o péptidos son necesarios para sentir ese dolor, no su causa, no son enfermedades, son correlatos neurofisiológicos del dolor. 

Lo que se toma por causas desde la medicina, no son más que correlatos neurofisiológicos: la activación necesaria para sentir dolor, no su causa. Tenemos que tener en cuenta que el cerebro evolucionó por y para un mundo, y su funcionamiento solo se puede entender situándolo en una persona que está en un mundo con el que interactúa. Lo que pasa dentro de tu cabeza no es la causa de la migraña, ahí sólo está la capacidad de sentir dolor.

El paralelismo con el miedo: por qué unos cronifican y otros no

Miedo y dolor, como dos de los mecanismos de defensa más importantes que tenemos, funcionan de forma muy parecida. Como pasa con el dolor, todos los seres humanos tienen la capacidad de sentir miedo, pero solo en unos pocos se cronifica desarrollando una fobia: un miedo crónico y desproporcionado. El problema no es la capacidad de sentir miedo en sí, sino el proceso por el cual, en algunas personas, ese miedo puntual se convierte en crónico. Y eso no pasa por una enfermedad neuronal. Pasa por algo bien distinto: por el comportamiento. Si la persona evita eso que le ha dado miedo puntualmente, la respuesta se cronifica porque no permite al cerebro comprobar que no eso que teme no es peligroso. Es el comportamiento lo que mantiene la activación neurofisiológica que da lugar al miedo.

Con el dolor de cabeza ocurre exactamente lo mismo: toda cabeza tiene capacidad de doler, lo que marca la diferencia entre un dolor de cabeza puntual y una migraña crónica no está a nivel biológico, sino en la dinámica que construyes a partir de ese primer episodio: cómo respondes, qué haces para intentar controlarlo, qué expectativas y cuánta atención le dedicas a tu cabeza. La migraña no aparece de un día para otro: se construye a medida que haces cosas para tratar de controlar el dolor, porque con la mejor intención acabas retroalimentando la capacidad de tu sistema nervioso para producirlo. Tu sistema nervioso no está averiado, funciona en total coherencia con tu comportamiento.

Por qué remedios tan distintos "funcionan" en algunas personas

Esto explica un fenómeno muy curioso que deja locas a las personas que llevan tiempo buscando solución a su migraña: la cantidad de remedios que funcionan en algunas personas (botox, cambio de alimentación, acupuntura, piercing…), sin que haya ninguna lógica entre ellos: ¿cómo es posible que el botox y un cambio de alimentación que nada tiene que ver, funcionen?, ¿por qué no funciona en ti?

La explicación no es que cada uno de esos remedios actúe sobre un mecanismo neurofisiológico distinto, sino que, en el momento adecuado, cualquiera de ellos puede romper la dinámica de comportamiento que mantenía el dolor activo. Lo que comparten es que son cambios de comportamiento que cambian la relación de la persona con su propio dolor. Como cada persona, cada dinámica y cada percepción son únicas, ningún remedio puede sistematizarse para usarse con las demás personas: lo que "cura" a una persona puede que no tenga efecto alguno en ti, como de hecho pasa.

Comportamientos que mantienen la migraña activa

Cuando hablamos de dolor de cabeza crónico, en realidad estamos hablando de una forma de comportarse crónica, no de una enfermedad. En la migraña hay comportamientos aparentemente lógicos que, lejos de curar, ayudan a que el dolor de cabeza se mantenga. Por ejemplo:

01

Llevar un diario detallado de la migraña

Con el objetivo de conocer bien cómo y de qué manera se da cada episodio de migraña, te piden que anotes cuando aparece, su intensidad y posibles desencadenantes…

Esto aparentemente lógico, en la práctica es una hipervigilancia que no hace más que mantener el bucle patológico de atención constantemente en la cabeza, haciendo que cada vez sea más probable que te duela la cabeza.

02

Aislarse en una habitación a oscuras

El dolor es siempre dolor ante algo percibido como amenazante, no brota de una neurona o de una proteína. De la misma forma que sentir miedo no equivale a un peligro real, sentir dolor no equivale a un daño en los tejidos; un organismo sano tiene muchas falsas alarmas.

La migraña es una falsa alarma, y si te metes en una habitación a oscuras cuando viene el dolor, no dejas que tu organismo compruebe que, en realidad, no hay nada de lo que defenderse, cronificando la respuesta.

02

La medicación

En el mejor de los casos, al actuar a nivel del sistema nervioso, bloquea la activación neurofisiológica que da lugar al dolor, pero como no puede cambiar la percepción que da lugar a la activación nerviosa, el dolor siempre vuelve. Te ayuda a manejar unos brotes de dolor de los que no te dejará escapar.

Tres comportamientos que nacen de la mejor intención (controlar, aliviar, prevenir…) para terminar alimentando exactamente lo que intentan evitar. Ya lo decía Óscar Wilde: el camino al infierno, con frecuencia, está empedrado de buenas intenciones.

La migraña vista como un falso positivo

Como decía, más o menos el 95% de las personas tendrá al menos un dolor de cabeza en su vida, una falsa alarma. Para la gran mayoría, ese dolor se irá de la misma forma que vino, porque no entrarán en bucle con él. Sin embargo, habrá un 12% con un carácter más obsesivo que empezarán a pensar: ¿por qué me habrá pasado?, ¿y si me vuelve a pasar?, ¿y si tengo un tumor?... 

No tienes ninguna enfermedad. Tampoco un cerebro que ha aprendido a activar una alarma de dolor sin que exista un peligro real; el cerebro no tiene capacidad de aprender nada. Tu organismo responde en total coherencia con tu comportamiento: si te comportas como un enfermo, tu organismo tenderá a responder como un organismo enfermo; por el contrario, si te comportas como una persona sana, tu organismo tenderá a responder como un organismo sano. El objetivo no puede ser "arreglar" algo roto porque no hay nada roto; tienes que cambiar la forma en la que te relacionas con tu cabeza y con tu dolor.

La metáfora del arma y la escena del crimen

Tratar la migraña únicamente desde la neurología, es como si investigaras un asesinato centrándote solo el arma del crimen porque la única explicación posible es que el arma se disparó porque está averiada, sin prestar la más mínima atención a la escena del crimen: implicados, coartadas, huellas, móviles... El cerebro es necesario para sentir dolor, no suficiente. No es un ente autónomo que pueda hacer cosas como provocar dolor. Si no está en una persona que está en un mundo con el que interactúa, no funciona.

Esta forma de entender el organismo no es exclusiva de la migraña, también se ve en otros trastornos que se sostienen por dinámicas de comportamiento y no por enfermedades. En el trastorno de pánico, por ejemplo, el problema no son las sensaciones físicas en sí (taquicardia, mareo, sensación de ahogo…) sino qué hace la persona ante ellas: al asustarse y tratar de controlarlas, las aumenta hasta llegar al pico máximo de activación.

Un dato sorprendente: la migraña es más usual entre los neurólogos

Esta perspectiva de la migraña como trastorno del comportamiento y no como enfermedad neuronal, es coherente con un dato curioso: los neurólogos, los profesionales que estudian y tratan la migraña, están entre los grupos de personas que más sufren de migraña. Si ésta fuera una enfermedad biológica, no tendría sentido que un grupo profesional concreto la sufriera con más frecuencia. Y es que plantear la migraña como una enfermedad neuronal, es la mejor forma de acabar comportándose de forma que se retroalimente esa capacidad que todo el mundo tiene: la de sentir dolor de cabeza.

Entonces, ¿qué sabemos hoy con certeza?

Resumiendo:

01

Sabemos que la capacidad de sentir dolor de cabeza la tiene todo el mundo (93% de la población en algún momento de su vida).

02

Sabemos que sólo en una minoría se cronifica (en torno al 12%).

03

Sabemos que no existe una sola prueba de enfermedad en el sistema nervioso de las personas que sufren migraña.

04

Sabemos que la característica esencial de una persona con migraña es que vive pendiente de su cabeza

De buscar la causa a cambiar la dinámica

El problema no es la capacidad de sentir dolor, eso lo tiene todo el mundo; el problema está en cómo te relacionas con tu cabeza. Para superar la migraña tienes que salir del bucle neuronal en el que estás metido y entender que no estás enfermo. Tu sistema nervioso no se activa porque tengas una enfermedad que nadie ha visto; es una activación totalmente coherente con tu comportamiento.

Lo que dicen nuestros pacientes de migraña

Gracias a todos los pacientes que han compartido su testimonio sobre cómo la terapia breve estratégica les ha ayudado a mejorar de forma significativa la migraña. Estas experiencias reales sirven de apoyo y referencia para otras personas que sufren migraña y están buscando terapia psicológica en Bilbao o terapia online especializada. Ayudamos a mejorar la calidad de vida de quienes confían en nuestra terapia.

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