Las personas más felices no son las que hacen mindfulness. Son aquellas que no tienen ni remordimientos ni rabia

Giorgio Nardone

 

Tendemos a diferenciar entre emociones buenas y malas. Sin embargo, las emociones son adecuadas o inadecuadas y, dependiendo del uso que hagamos de ellas, trabajarán para nosotros o en nuestra contra.

El taoísmo y el budismo zen, para aprender a mantener instintos y pasiones a raya, comparan las emociones con el tigre: temibles por su imprevisibilidad, aterrorizan y fascinan al mismo tiempo.

Las cuatro emociones primarias de las que se derivan las 27 emociones que diferencian las clasificaciones más recientes, son el miedo, el placer, el dolor y la ira. 

Domar no es lo mismo que reprimir, ni enjaular, ni manipular, ni tratar de someterlas a la racionalidad. Ni siquiera liberarlas o dejarlas que se expresen espontáneamente. Domar significa convertirnos en amigo del tigre.

 

El mito de desahogarse

La analogía del sistema hidráulico, sostiene que la liberación de las acumulaciones tensionales, ayudaría a deshacerse del estrés para lograr el bienestar. Supuestamente las emociones serían como una presa a punto de reventar y, si abrimos las compuertas, lograremos controlar el desastre hasta estar liberados… Sin embargo la dinámica emocional difiere bastante de esta analogía, y la descarga no lleva resultados eficaces ni duraderos.

 

El mito del control de las emociones

Toda virtud en exceso se convierte en defecto, también la inteligencia, considerada la más alta virtud (Nardone, 2013). Cuando tratamos de someter las emociones a la lógica nos olvidamos de que las emociones son competencia sin comprensión, y no respetan las leyes de la lógica racional.

Por Ejemplo más del 90 % de las personas no siguen la dieta incluso cuando es indispensable para su salud. Y es que manejar las emociones encarcelándolas, suele llevar a que se nos escapen.

 

Gestión de las emociones

Como decía, el objetivo es hacerse amigo del tigre: si no puedes ganar al enemigo, únete a él. El primer paso para aprender a manejar las emociones es permitirse sentirlas. Oponerse a ellas porque sería como tratar de impedir que un río se desborde empujando el agua con las manos.

Esto no quiere decir ceder pasivamente a ellas, sino seguir su flujo. Como hizo el joven Yu el grande, regente de la antigua China, quien en lugar de oponerse a la destructiva inundación del Río amarillo con presas y muros, mando excavar canales para que el agua fluyera hacia ellos, para luego construir molinos que aprovecharan el flujo.

 

La clave para la gestión de las emociones es experimentarlas y vivirlas concediéndonoslas en espacios y tiempos definidos de manera que podamos disfrutarlas sin ser sometidos a ellas

 

Placer

Decía Oscar Wilde que la única forma de librarse de la tentación, es ceder ante ella. Por ejemplo, el concepto dieta es paradójico: en el mismo momento en que pongo el chocolate en la lista de alimentos prohibidos, se vuelve más apetecible todavía. En palabras de Nardone: solo si te lo concedes, podrás renunciar. Si no te lo concedes, se volverá irrenunciable.

De hecho la mejor medicina para los trastornos alimentarios es el placer, porque todos ellos comparten la dificultad para gestionarlo:

  • La anoréxica disfruta bajando de peso
  • El bulímico al sentirse lleno
  • El vomiting al vomitar
  • El Binge eating disfruta controlando entre atracones

Otros problemas como la tricotilomanía (arrancarse el pelo) o las compras compulsivas, también están basadas en placer, por lo que añadir más control o racionalizar no funciona.

 

Dolor

El dolor no se supera de un día para otro, se va decantando poco a poco. Por ejemplo en el duelo, las personas quieren sobrevivir al dolor, sin embargo hay veces que temen olvidar si no sienten dolor, porque es lo único que les queda y tienen la sensación de que hacen bien si les duele.

Si la persona se concede un espacio diario para ese dolor, irá decantando. En la era del pensamiento positivo, algún psicólogo en Bilbao puede considerar que una persona está deprimida tras dos semanas con el ánimo bajo. Sin embargo hace años el luto estaba normalizado y la sociedad concedía a la persona un tiempo que le permitía elaborar la pérdida y salir reforzada.

 

Miedo

El miedo evitado se transforma en pánico; el miedo afrontado se transforma en valor. Como nos muestra Nardone, la madre de todos los miedos es la evitación. Ir poco a poco afrontando aquello que tememos, es la mejor forma de superar el miedo.

 

Rabia

La rabia es una de las emociones menos apreciadas, porque no está nada bien visto perder los papeles. Sin embargo, la rabia no es ni buena ni mala, e iracundo no quiere decir desequilibrado. En determinadas circunstancias, es una activación que permite al deportista mejorar o al bebé conseguir pequeños logros.

El problema aparece cuando pasa de cierto nivel o es patológica (paranoica, maniaca). 

Por ejemplo, si tienes una gran rabia hacia alguien, acéptalo y hazla fluir mediante papel y boli: escribe todo aquello que le dirías a esa persona, tal como hacía Cioran, vomita toda tu ira en una carta dirigida a esa persona. Firma, cierra, y no la mandes.

 

Gestionar las emociones en niños

La forma de enseñar a los niños a gestionar sus emociones es similar. Si tu hijo tiene rabia, concédele un espacio para que la saque: veo que estás enfadado, quiero que todas las noches dediques 20 minutos a decirme todo aquello que te enfada. 

Te sentarás frente a él en el sofá cada noche, y dejarás que se desahogue sin decir ni una palabra más allá de algún aja y asentir con la cabeza. Para el tercer día se habrá desinflado.

 

Como reza un proverbio chino, cada uno de nosotros duerme cada noche con un tigre al lado, y no sabes si a la mañana siguiente, al despertarse, te lamerá o despedazará.

Nuestras emociones son recursos muy valiosos que debemos canalizar. No reprimir, racionalizar o descargar.

 

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