¿Cómo elegir terapia?
Cuando estás pasando un momento difícil, por ansiedad, bloqueo, tristeza, miedo, dudas, problemas de pareja, síntomas físicos, pensamientos repetitivos o la sensación de haber perdido el control, es importante elegir bien el psicólogo que te va a ayudar a superar ese momento especialmente vulnerable.
La pregunta es: ¿qué psicólogo necesito?
Y su respuesta no siempre es sencilla. Existen muchos enfoques terapéuticos, muchas formas de trabajar y muchos profesionales que trabajan el malestar de formas muy diferentes. Algunas terapias se centran en el pasado, otras en lo que le pasa a la persona en el presente, otras en la familia, otras en los pensamientos, otras en el comportamiento y otras en lo que hace la persona para conseguir salir del problema

Por eso, elegir psicólogo no debería depender sólo de si te pilla bien, del precio o de la recomendación de un conocido. Es importante saber qué tipo de terapia te ofrece, cómo trabaja el terapeuta, qué objetivos vas a trabajar y cómo va a evaluar si la terapia está funcionando.
En mi consulta como psicólogo en Bilbao, y también en el trabajo como psicólogo online, la idea fundamental es que la terapia debe adaptarse a la persona y al problema, no al revés.
No todas las personas necesitan el mismo tipo de psicoterapia. Tampoco todos los problemas se solucionan eficazmente tratándolos de la misma manera, porque algunas personas necesitan un trabajo centrado en la ansiedad, el pánico o las fobias; otras necesitan resolver bloqueos obsesivos, problemas de pareja, dificultades familiares, dependencia emocional, inseguridad, baja autoestima, crisis vitales, problemas psicosomáticos o conductas que se repiten a pesar de los intentos de controlarlas.
La pregunta clave no es solo “qué me pasa”, también:
¿Qué estoy haciendo para solucionarlo que, sin querer, puede estar manteniendo el problema?
Muchas veces las personas intentan resolver sus problemas psicológicos con estrategias que parecen lógicas, pero que terminan por alimentar la situación. Por ejemplo:
Desde una perspectiva estratégica, el problema psicológico no es sólo algo que la persona tiene, es un sistema de percepción, reacción y soluciones intentadas que, al repetirse, mantiene el sufrimiento. Los problemas psicológicos persisten más por dinámicas que por causas. Es evidente que lo que eres a día de hoy se debe a tu pasado, sin embargo:
De tal forma que para solucionar un problema psicológico de forma eficaz, tenemos que prestar atención a cómo se mantiene, no a por qué empezó.
Existen muchos modelos terapéuticos. A grandes rasgos, estos son algunos de los enfoques que una persona puede encontrar cuando busca psicólogo en Bilbao u online.
Suelen centrarse en el mundo interno, el pasado, los conflictos inconscientes y las experiencias tempranas. Pueden ser útiles para personas que buscan un proceso profundo de autoconocimiento, aunque suelen requerir más tiempo y no siempre son la vía más directa cuando el objetivo principal es resolver un síntoma concreto de forma breve.
Trabajan sobre pensamientos, emociones y conductas. Suelen utilizar ejercicios, registros, exposición, reestructuración cognitiva (cambiar pensamientos) y tareas entre sesiones. Es el enfoque más difundido y puede ser especialmente útil en problemas de ansiedad, depresión, fobias, obsesiones y hábitos disfuncionales. El problema es que con frecuencia, trabajar los pensamientos no es lo más eficaz, ya que los problemas psicológicos no suelen deberse a que te falte información o no hayas entendido algo
Analizan el problema dentro del contexto relacional: pareja, familia, comunicación y dinámicas entre personas. Pueden ser especialmente útiles cuando el síntoma está ligado a conflictos familiares, problemas de pareja, dificultades con hijos o patrones relacionales repetidos.
La terapia breve estratégica se centra en cómo funciona el problema en el presente y en cuáles son las dinámicas que lo mantienen. Dependiendo del problema puede trabajar también el pasado, pero no como una forma de superar los problemas en el presente, ya que entender lo que pasó en el pasado no hará que superes, como por arte de magia, los problemas de ahora. Se va al pasado con el objetivo de dejar el pasado en el pasado, de forma que puedas vivir un presente y construir un futuro.
¿Qué ocurre?
¿Cómo se mantiene?
¿Qué hace la persona o personas de alrededor para intentar resolverlo?
¿Qué efecto tienen estos intentos?
¿Qué intervención puede romper el círculo vicioso?
Es un enfoque activo, orientado a objetivos y con una atención especial a la eficacia y la eficiencia: conseguir cambios reales en el menor tiempo posible.
No se trata de decir que un enfoque sea siempre mejor en todos los casos. La pregunta correcta es: mejor para qué problema, para qué persona y en qué momento.
Un enfoque puede ser bueno si quieres conocerte mejor, pero poco eficaz para tratar una fobia incapacitante; otro puede ser útil para cambiar hábitos concretos, pero quedarse corto si no tiene en cuenta lo que pasa en la relación de pareja o la en familia; otro puede aliviar temporalmente, pero no cambiar aquello que mantiene el problema.

Un buen tratamiento debería cumplir tres condiciones:
La psicoterapia no consiste solo en hablar. Hablar puede aliviar, pero no siempre cambia; una buena terapia debe ayudar a la persona a experimentar, actuar, percibir y responder de manera diferente. Eso es lo que provoca cambios.
Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando alguien busca un psicólogo.
La duración depende del tipo de problema, de su gravedad, del tiempo que lleva con él, de los recursos de la persona y del enfoque terapéutico utilizado. Aun así, una terapia debería tener una dirección clara desde el principio.
En muchos casos, especialmente en problemas de ansiedad, pánico, fobias, bloqueos obsesivos, dificultades relacionales o crisis concretas, es razonable esperar cambios en las primeras semanas de trabajo.
Eso no significa que todos los problemas se resuelvan en pocas sesiones ni que haya que prometer resultados rápidos; sí significa que la terapia debería ser revisada si, tras un tiempo prudente, no hay ningún cambio.
Una pregunta útil es:
No basta con sentirse comprendido durante la sesión, eso lo puedes hacer con un amigo gratis. La terapia debe tener efectos fuera de la consulta: en las decisiones, en la relación con los demás, en la forma de afrontar el miedo, en la autonomía, en el sueño, en la conducta, en el estado de ánimo o en la capacidad de recuperar actividades importantes.

Hoy día muchas personas dudan entre ir a un psicólogo presencial en Bilbao o hacer terapia online. Ambas pueden funcionar si el trabajo está bien planteado.
La terapia presencial facilita el contacto directo, la sensación de espacio protegido y la continuidad para quienes viven o trabajan en Bilbao y alrededores.
La terapia online, por su parte, permite acceder a ayuda psicológica aunque la persona viva fuera de Bilbao, viaje con frecuencia, tenga horarios complicados o prefiera trabajar desde un entorno conocido.
Lo importante no es solo el formato, sino la calidad del proceso terapéutico: objetivos claros, buena alianza con el terapeuta, intervención ajustadas al problema y evaluación continua de los avances.
En mi trabajo como psicólogo en Bilbao y online, el objetivo es que puedas recibir una psicoterapia rigurosa, práctica y adaptada, independientemente de si las sesiones son presenciales o por videollamada.
Una psicoterapia empieza a funcionar cuando la persona no solo entiende mejor lo que le pasa, sino que empieza a relacionarse de otra manera con el problema.
Algunas señales positivas son:
También conviene saber qué señales pueden indicar que una terapia no está siendo adecuada.
Una terapia puede estar fallando si no hay objetivos claros, si todo se reduce a hablar sin dirección, si el terapeuta impone una explicación rígida sin escuchar tu caso concreto, si te sientes cada vez más dependiente del profesional, si no se revisan los avances o si después de varios meses no hay ningún cambio.
También es importante desconfiar de las promesas, porque ningún psicólogo serio puede garantizar una curación automática ni dar una explicación única para todos los problemas. La buena terapia exige método y flexibilidad.
El terapeuta no debería tratar de encajar a la persona dentro de su teoría; debería adaptar su intervención a la persona que tiene delante.
No necesariamente. En algunos casos, la medicación puede ser imprescindible, especialmente cuando hay síntomas graves como una depresión severa, síntomas psicóticos, un estado de ánimo muy alterado o una buena ayuda cuando hay una ansiedad tan fuerte que no se puede empezar el trabajo psicológico.
La medicación debe ser pautada y supervisada por un médico o un psiquiatra; la psicoterapia puede ayudar a modificar las dinámicas de percepción, reacción, evitación, dependencia o bloqueo que mantienen el problema.
En muchos casos, el trabajo coordinado entre psicoterapia y psiquiatría puede ser la mejor opción. Lo importante es evitar tanto el rechazo total a la medicación, como la idea de que una pastilla puede resolver por sí sola todos los problemas emocionales, relacionales o conductuales.

Elegir psicólogo implica algo más que buscar en internet y pedir cita con el primero que aparece. Deberías aclarar todas tus dudas antes de empezar:
Una buena psicoterapia no infantiliza, no etiqueta de forma rígida y no genera dependencia innecesaria. Ayuda a la persona a recuperar recursos, autonomía y capacidad de acción en el menor tiempo posible.
La idea de que la mejor forma de superar un problema psicológico es ir al pasado, tiene más que ver con la literatura que con la ciencia; de hecho Freud fue bastante mejor escritor que científico. Mi trabajo no se orienta a buscar causas que son imposibles de encontrar sino en comprender cómo se mantiene actualmente el problema y qué dinámicas lo están alimentándolo.
Desde ahí, el objetivo es construir una psicoterapia a medida: ajustada, concreta y orientada al cambio del problema y de la persona. La terapia no se plantea como un proceso indefinido, sino como un trabajo con dirección, que se revisa y que no pierde de vista los objetivos.
Esto no significa simplificar el sufrimiento. Significa abordarlo de forma operativa: entender qué ocurre, cómo se repite, qué lo sostiene y qué pasos hay que dar para empezar a cambiarlo.
Trabajo tanto de forma presencial en Bilbao como online, con personas que buscan ayuda para ansiedad, pánico, obsesiones, fobias, problemas de pareja, inseguridad, bloqueos vitales, dificultades relacionales y otros problemas psicológicos que interfieren en su vida cotidiana.
En definitiva, buscar psicólogo es una decisión importante y complicada, porque hay casi 500 escuelas de psicoterapia que ofrecen tratamientos muy diferentes. Cuando una persona sufre, necesita algo más que una etiqueta, una explicación compleja o una conversación para desahogarse. Necesita una terapia que le ayude a cambiar su relación con el problema y a recuperar margen de acción.
La mejor terapia no es necesariamente la más larga, la más profunda en apariencia o la más técnica en su lenguaje. La mejor terapia es la que se adapta al problema, respeta a la persona, trabaja con objetivos claros para conseguir cambios reales en su vida.
Si estás buscando un psicólogo en Bilbao o prefieres iniciar una terapia online, puedes comenzar preguntándote no solo qué te pasa, sino qué necesitas cambiar para dejar de estar atrapado en el mismo círculo.

Ya sea en mi consulta situada en el centro de Bilbao o mediante terapia psicológica online, el primer paso hacia tu bienestar está a un solo clic. Como psicólogo en Bilbao, te ofrezco la flexibilidad que necesitas para cuidar de tu salud mental sin complicaciones.
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