Remedios para la migraña

 
Entrevista en el diario el correo sobre las diferentes visiones de la migraña. Mientras la visión tradicional apunta a la enfermedad, las últimas investigaciones describen la migraña con un mecanismo de defensa puesto en marcha cuando no procede.
 
 

Te dejo aquí la trascripción de la entrevista completa

Cuando uno es diagnosticado de migrañas, una dolencia neurológica que va más allá del mero dolor de cabeza por su intensidad y su complejidad, entra en un bucle de incertidumbre y normas imposibles. A no saber cuándo va a llegar la crisis que te invalide para tu vida laboral, familiar y personal durante horas (quizá días), se suman amenazas a evitar tales como no dormir lo suficiente (¿todo el mundo cumple religiosamente a diario?), no saltarse comidas (¿y si ese día tienes un problema de trabajo y te retrasas?), acostarse y levantarse a distintas horas (no, el fin de semana tampoco se puede relajar), evitar cambios bruscos en las rutinas (¿y si toca viajar?), limitar ciertos alimentos (queso y chocolates son sospechosos habituales); evitar los ruidos intensos (se acabaron las noches de discoteca) y ni hablar de compartir una copa de vino con los amigos si no quiere desencadenar la tormenta perfecta. Una tormenta que, por cierto, no siempre avisa y cuando llega no todo el mundo es capaz de controlar. Ni con fármacos ni con terapias varias. Es un galimatías.

 

Desconocida e infravalorada

En la batalla contra esta enfermedad hay reclutadas 6 millones de personas en España. El 80% de ellas, mujeres. Y la mayoría tiene entre 35 y 55 años. Es decir, están en la etapa más activa y plena de la vida. A pesar de su prevalencia y del esfuerzo investigador, nadie ha podido celebrar aún el triunfo de haberla vencido con un tratamiento absolutamente infalible y universal. Actualmente estos varían en función del cuadro médico y van desde los analgésicos más comunes hasta las ‘vacunas’ de última generación que inciden en el propio mecanismo del dolor y a las que solo tienen acceso los casos más extremos.

Tampoco tiene un origen claro. Nadie sabe a ciencia cierta qué la desencadena. De lo contrario se podría atacar a su línea de flotación. Está tan extendida que la OMS la categoriza como la sexta enfermedad más incapacitante a nivel global. Y aún así aun alguna gente la percibe como un problema menor o pasajero, propio de quien quiere escaquearse de sus obligaciones.

La descripción de la migraña que se hace al inicio del artículo, enfermedad cuyo Día Internacional se celebró el pasado sábado 12 de septiembre y al que acompañan numerosas campañas divulgativas esta semana, no es subjetiva. Está avalada por los datos de las principales asociaciones y agentes implicados en su estudio. Entre todos los publicados, destaca uno recogido en la última encuesta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice): el nivel de estrés es percibido como uno de los principales desencadenantes. Así lo es para el 78% de los encuestados.

Especialistas y terapias

En este sentido, el paso por la consulta del neurólogo que valore el caso y ajuste un tratamiento es importante, pero los especialistas se han abierto a valorar también cómo puede ayudar el abordaje psicológico de la cuestión.

Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) indican que se hizo una revisión científica al respecto hace unos años y llegaron a la conclusión de que «las terapias de relajamiento o la terapia cognitivo conductual para el estrés son recursos que se han mostrado útiles. Por lo tanto, son técnicas que se deberían evaluar en nuestros pacientes». Ahora bien, la valoran siempre y cuando este factor sea el detonante. «El estrés es muy determinante, pero no en todos los pacientes», advierten los neurólogos. Al ignorar qué desata cada ataque, probar esta vía para aprender a controlar la emoción y la expresión del propio se impone como una más en las vías de solución a valorar.

Lo más novedoso en terapias de este tipo consiste en explicar al paciente el mecanismo del dolor y hacerle entender cómo funciona para que el cuerpo no responda con él como mecanismo de defensa. Es la llamada terapia de exposición, que se aplica en el caso de las fobias.

El psicólogo David Sojo la emplea y asegura que, con trabajo y tiempo, ha ayudado a muchas personas que no han encontrado alivio total en otro tipo de tratamientos. «La migraña es una señal de alarma, un mecanismo de defensa activado por el cuerpo, pero en realidad la amenaza como tal no existe, como sucede con las fobias», explica. La técnica que él aplica consiste en enseñar al cuerpo a «responder de forma diferente al inicio de una crisis». En vez de aislarse y cesar toda actividad (tal y como se recomienda a las personas que padecen esta enfermedad), se trata de intentar «normalizar» la situación en la medida de lo posible, «sin desarrollar ninguna actitud espartana tampoco», hasta que el organismo deja de sentirse amenazado. «Hay que enseñar al cuerpo que no existe tal amenaza», defiende. Así, dice, ha ayudado al 95% de sus pacientes.

OTROS DATOS

  • Tratamientos El 75% de los pacientes tarde más de dos años en tener un diagnóstico. Un 60% todavía no ha encontrado un tratamiento eficaz, según la Alianza Europea de la Migraña y la Cefalea y la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que más de la mitad se automedica con analgésicos sin receta. El 50% abandona los tratamientos por su duración o efectos secundarios.

  • Medicación Los tratamientos varían en función de los cuadros médicos: desde antiinflamatorios comunes a reguladores de la serotonina que evitan que se envíen las señales de dolor al cerebro y bloqueando la liberación de ciertas sustancias naturales que lo ocasionan. Estos no son preventivos, sino paliativos y están muy extendidos. También hay antiepilépticos para regular la respuesta del sistema nervioso y por último se lanzaron ‘las vacunas’ que inciden en el mismo mecanismo del dolor. Todos intentan regular la respuesta del cuerpo pero ninguno al origen al ignorarse.

  • Otras terapias Las terapias psicológicas que ayudan a regular el estrés, siempre y cuando sea un desencadenante, son valoradas por los neurólogos positivamente. También existen técnicas propias del tratamiento contra las fobias que son a veces eficaces contra esta dolencia

 

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