• Poner el volumen de la TV siempre en número par
  • No dejar la puerta de un armario jamás abierta
  • No pisar la raya de las baldosas al caminar por la calle
  • Reasegurarse siempre 5 veces (y no 4 ni 6) de que la puerta de tu casa está cerrada
  • La toalla del baño siempre ha de estar simétricamente colocada
  • Lavarse las manos 6 veces al tocar algo sucio del entorno
  • Parpadear siempre el mismo número de veces
  • No salir de casa sin tocar el niño Jesús de la entrada
  • Rezar durante horas para prevenir una desgracia
  • Tener un par de calcetines para cada día de la semana y jamás ponerse los que no corresponden
  • Vivir aterrado por el miedo a contraer una enfermedad

 

Aunque son conductas que pueden parecer irrisorias, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), es uno de los trastornos psicológicos más incapacitantes, y que además genera un sufrimiento espantoso. Si no eres una persona con tendencias obsesivas, todas estas conductas te puede parecer triviales, pero las personas afectadas por el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), sufren muchísimo.

El TOC no es un trastorno moderno, muchos personajes históricos lo han padecido. Sócrates sentía una compulsión desmedida a contar  a todo el mundo su filosofía. Alejandro Magno vivía absorbido por su manía de grandeza y sus ritos propiciatorios. Miguel Ángel era capaz de romper una y otra vez sus trabajos hasta que no estuvieran perfectos, Leornardo da Vinci dormía siempre con la Gioconda cerca…

 

¿Es un trastorno absurdo?

 

Para nada. Aunque puede parecer lo contrario, el trastorno obsesivo compulsivo no se basa en una lógica absurda. Lo que ocurre es que parte de presupuestos lógicos que, llevados al extremo, se convierten en absurdos.

Es deseable tener un comedido temor a contraer una enfermedad, que hace que no cojas un trozo de comida tirado en una acera. Sin embargo, si ese miedo es llevado al extremo y no eres capaz de tocar ningún objeto, tu vida se convierte en un infierno.

Es la necesidad de control de la realidad lo que lleva a la persona a enfrascarse en rituales, pensamientos obsesivos, miedos

De una necesidad racional se llega a la irracionalidad: lavarse una vez es sano; hacerlo 12 veces seguidas es insano.

Sin embargo las compulsiones no solo están basadas en el miedo, las hay también basadas en el placer. Como arrancarse el pelo, robar o comprar compulsivamente.

 

Podríamos decir que hay unas compulsiones basadas en la búsqueda de seguridad y otras basadas en la búsqueda de sensaciones

 

Las motivaciones que pueden llevar al comportamiento compulsivo son cinco:

 

  1. La duda: el temor de no haberse lavado bien pone en marcha una conducta de reaseguración que se convierte en un TOC.
  2. Rituales morales o supersticiosos: rezar o llevar a cabo rituales mágicos para que todo vaya bien.
  3. Exageración de lo racional: hacer irracional lo racional. Analizar todas las posibilidades antes de tomar una decisión está bien, pero si debes analizar todas y cada una de las posibilidades, ese mismo análisis será el que te impida decidir.
  4. Prevención sana llevada al extremo: echarse crema con protección solar para protegerse del sol es sano; si la persona empieza a evitar cualquier contacto con el sol, se cubre de ropa y se baña en crema para que no le de el sol, se convierte en un problema. (Dicho sea de paso, debemos recuperar una relación sana con el sol, lee aquí)
  5. Efectos de una experiencia traumática: la persona desarrolla comportamientos o pensamientos para tratar de manejar un episodio traumático. Por ejemplo, una mujer violada se lavó hasta la extenuación después del triste episodio. Tiempo después va por la calle y un hombre la mira, ella se siente sucia y vuelve a repetir el mismo acto: lavarse compulsivamente. Esta vez por una situación ajena a lo que lo causo.

 

El TOC es una conducta inevitable, irrefrenable y ritualizada. Es una lógica coherente que llevada al extremo deja de serlo. Genera mucho sufrimiento y es muy resistente al cambio terapéutico. El TOC es uno de los trastornos más resistentes tanto al tratamiento psicológico

 

los enfoques psicológicos tradicionales, basados en la racionalidad, en decirle a la persona lo que debe hacer, son inutiles frente a la lógica no ordinaria, frente al TOC

 

Respecto al farmacológico, no hay una medicación exclusiva y se usa un coctel de fármacos diseñados para otras patologías como neurolépticos, antidepresivos o ansiolíticos.

Los rituales compulsivos pueden ser de tres tipo:

  1. Reparatorios: para arreglar algo que ha sucedido
  2. Propiciatorios: para que pase algo que la persona desea
  3. Preventivos: para que no ocurra algo que la persona no quiere

 

 

Pensamientos horribles

Antonia es una chica de 32 años de Bilbao. Persona sumamente inteligente, llena de intereses y siempre enfrascada en todo tipo de actividades.

Ultimamente le asaltan pensamientos horribles sin ninguna base lógica que le hacen sentir sumamente mal. Su médico de cabecera le ha recetado ansiolíticos y le ha recomendado que busque un psicólogo.

Acude a psicoterapia desbordada, porque la semana pasada estando en misa junto su familia, entre ellos su sobrino pequeño al que adora, le asaltó un pensamiento horrible:

 

¿qué pasaría si le mato?

 

A raíz de ese pensamiento se ha torturado buscando el porqué de ese pensamiento, tratando de analizar si seria capaz de hacer algo así, y cuánto más trata de apartarlo de su mente, más le asalta.

Busca un diagnóstico a su problema porque cree haberse vuelto loca. Ha estado buscando en internet (algo que ayuda a empeorar la situación) y duda entre la esquizofrenia y la bipolaridad.

Le digo que no se sienta especial, que lo que le ocurre no es tan inusual en personas de su capacidad intelectual, uno se puede arruinar la vida a causa de su inteligencia, sin la ayuda de un trastorno de ese tipo.

Hablamos de la irracionalidad de la mente, de los sueños, de su funcionamiento paradójico.

Le pongo un ejemplo:

No pienses en un elefante rosa…

Automáticamente el elefante está en su mente, y cuánto más lucha contra él, más se pega a cada rincón de su mente.

 

tratar de no pensar es pensar dos veces

 

Le prescribo que cada hora dedique 5 minutos a pensar en eso que tanto le aterra.

Paradójicamente, cuánto más trate de mantenerlo en su mente, cuánto más explore las posibilidades de hacerlo realmente, más rápido se irá de su mente y más absurdo lo verá.

A la semana siguiente entra por la puerta y comienza a hablar de un episodio de cuando era adolescente que le está torturando, ni se acuerda de su sobrino.

Seguimos trabajando con esta y otras técnicas que ayudan a encauzar esa prodigiosa mente que tienen las personas con rasgos TOC, para que la disfruten en vez de padecerla.

 

Si tienes algún problema de este tipo, no dudes en consultar.

 

La mente es tan dúctil y corrompible que uno se puede arruinar la vida a causa de la inteligencia

 

Bibliografía: Obsesiones, compulsiones, manías. Giorgio Nardone, Claudette Portelli