No es brujería, el placebo es:

“El efecto beneficioso que produce un tratamiento en un trastorno que, en base a los conocimientos que tenemos de dicho trastorno, no debería producirse”.

¿Qué tienen en común la migraña, la fibromialgia, la alergia, una fobia o la depresión?

No son enfermedades propiamente, en el sentido de que haya algo “roto” en ese organismo que cause dolor, una urticaria, miedo o tristeza.

Son respuestas del organismo al entorno. Son formas más o menos funcionales de responder al entorno:

  • Para que haya dolor ha de haber una valoración previa que ponga en marcha esa respuesta.
  • Nada provoca la alergia directamente. Es una respuesta que da el organismo al entorno.
  • La paloma no provoca miedo. Es la valoración que hace el organismo.
  • Nada provoca directamente un estado depresivo. La depresión no es falta de serotonina, es una forma de respuesta a las circunstancias que vive la persona.

Son trastornos funcionales, en los que no hay ninguna estructura dañada. Trastornos causados por respuestas que pone en marcha el organismo en base a las valoraciones que hace.

Esas valoraciones pueden cambiar por muchas causas:

Una persona que padece una fobia a entrar en los bancos, porque le parece un sitio de difícil escape en caso de emergencia, está dubitativa en la puerta de su banco intentado obligarse a entrar cuando un señor le hace un comentario grosero para que se quite del medio.

Le sienta tan mal que sin darse cuenta tira de la puerta y entra. No sólo eso, también increpa al señor por su actitud irrespetuosa, se ha puesto furiosa.

De repente se da cuenta de que está dentro del banco y no siente malestar alguno. El enfado ha desviado su atención y su organismo no ha reaccionado como solía.

¿Es el señor un placebo? Solo es aquello que ha hecho que cambie una respuesta organísmica.

El efecto placebo es notorio en los trastornos que son causados por respuestas que pone en marcha el organismo

En los que:

  • Una charla con un amigo
  • Una pastilla roja de sacarina
  • Un cambio de tiempo
  • Un piercing
  • Una inyección que no puede cambiar percepciones
  • Un alimento
  • Etc, etc…

Pueden hacer que el trastorno mejore o incluso desaparezca sin que eso suponga que ha “arreglado” algo en ese organismo. Sólo ha cambiado la valoración del organismo en esa respuesta que había puesto en marcha.

En cambio en el Alzheimer, cáncer, gripe, un esguince… que no son trastornos provocados por respuestas que pone en marcha el organismo, los placebos no tienen efecto.

Lo consideramos placebo porque no cuadra con lo que creemos que es el trastorno. Pero que en realidad es debido a una valoración que pone en marcha esas respuestas.

Valoración que puede cambiar por muchas circunstancias

Eso es lo que hace que en trastornos como la fibromialgia o la migraña proliferen millones de remedios diferentes, caseros y supuestamente científicos, que han funcionado con determinadas personas.

Pero luego es imposible aplicarlos sistemáticamente con éxito en otros pacientes. Esos tratamientos no tienen efectos fisiológicos en el trastorno. Lo único que hacen es cambiar una valoración organísmica en una persona concreta.

¿Cómo es posible que el botox cure la migraña en algunos pacientes pero en otros incluso la agrave?

La valoración que hace un organismo depende de las creencias de esa persona, su historia vital, circunstancias…

Que te inyecten sustancias por la cabeza puede hacer que tu organismo interprete que eso te va a ayudar, pero también que no es nada bueno, agudizando su alarma, osease, el dolor.

La migraña es una forma de percepción que pone en marcha un mecanismo de defensa. La fibromialgia también.

Una valoración le lleva a responder con dolor. Otra valoración de un tratamiento, que no tiene ningún efecto fisiológico en el dolor, le puede llevar a cambiarla (bien para relajarla o para agudizarla…)

Si quieres superar la migraña lo más efectivo es que trabajes directamente ese cambio de percepción. Eso si que te va a sacar del dolor.