Ansiedad generalizada

Para quien tiene miedo, todo son ruidos

Sófocles

 

La ansiedad es una respuesta defensiva ante estímulos o situaciones percibidas como amenazantes, siempre va precedida de una percepción de peligro. Los síntomas (taquicardia, agitación, aumento del ritmo cardiaco, sudoración, temblores…), aunque puedan parecer enfermizos, no son más que recursos para hacer frente al peligro percibido, que no real. Porque nuestro organismo reacciona ante lo que cree que pasa, no ante lo que pasa. En palabras de Paul Watzlawick, nuestra realidad es un esquema de esquemas, una interpretación de interpretaciones.

Un cierto nivel de ansiedad es necesario para hacer frente a determinadas situaciones de la vida, es una activación adaptativa, Sin embargo, en este interpretar, nuestro organismo puede percibir amenazas que, en verdad, no representan un peligro, y la ansiedad se convierte en una respuesta desadaptativa. Es en estos casos donde hemos de reajustar la respuesta.

Aquí tienes 4 consejos para ponerte a ello:

  1. Evita evitar: cada vez que evitas aquello que te da miedo, la percepción de miedo aumenta, y con ella la respuesta de ansiedad.
  2. Cuidado con pedir ayuda: cuando estás en apuros y pides ayuda, te liberas del malestar. Sin embargo, a largo plazo tu incapacidad no hará más que aumentar.
  3. No trates de controlar tus reacciones fisiológicas: tratar de controlar las reacciones fisiológicas puede llevarte al descontrol que acaba en el ataque de pánico.
  4. No socialices el problema: hablar del miedo, al contrario de lo que comúnmente se cree, no hace que pierda intensidad, al contrario, es como si echaras fertilizante a una planta que no parará de crecer…

 

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Habilidades

Publicado el

28 octubre, 2020

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