Sexualidad

La iglesia ayudó a que el sexo fuera aún más placentero

Giorgio Nardone

Suena raro, ¿verdad?

Pues es así, la iglesia le daba mucho más morbo a todo lo relacionado con el sexo. No hay como prohibir algo para que se vuelva irresistible.

Tocarse, fornicar o pensar en hacer alguna cosilla con tu vecina/o eran prácticas de alto riesgo. Consecuentemente las patologías relacionadas con el sexo, estaban en comunión con ese entorno.

En aquella época nadie iba al médico porque no llegaba al orgasmo o porque quería reavivar la vida sexual con su pareja.

Pero ahora… ¿qué es lo que ha pasado ahora?

Que nos hemos pasado al otro extremo. Ahora debes tener orgasmos espectaculares, echar 7 en una noche, tener mínimo 3 parejas de emergencia en caso de aburrimiento…

Ahora, tener un sexo prodigioso es la norma, sino estás descatalogado.

Y esa presión no es nada buena. Lo de antes era malo si, pero lo de ahora, si no es bien llevado, también hace mucho daño.

 

Todo esto nos hace sentir mal cuando los demás alardean de sus proezas; nos hace tratar de intentarlo aún más, pero cuanto más lo intentas menos lo consigues.

El miedo a quedar mal con esa pareja, a no ser lo bastante hombre o a no tener 17 orgasmos seguidos, convierte el sexo, uno de los grandes placeres de la vida en un infierno.

Ese es el origen del 98% de las patologías relacionadas con el sexo, porque las que tienen una causa orgánica son las menos.

La buena noticia es que son relativamente fáciles de solucionar, porque está todo bien, sólo hemos de reencauzar esa respuesta natural que se ha visto alterada por la situación.

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