Aunque no nos demos cuenta, prácticamente todo lo que hacemos está relacionado con el sexo, todo está encaminado a pasar nuestros genes a la siguiente generación.

El sexo es lo que asegura la perpetuación de las especies, y por lo tanto tiene una importancia central en nuestra vida. De hecho, la esfera sexual se ve afectada en todas las psicopatologías, también en las más leves.

La mente del ser humano, nuestra mente, es tan sofisticada que en determinadas áreas entra en conflicto con la naturaleza

El cuerpo humano es un complejo sistema de sistemas, una constante activación e inhibición de respuestas para conseguir una buena adaptación al medio. Algunas de esas son automáticas, como por ejemplo la dilatación de las pupilas, en la que no interferimos para nada; otras están entre la voluntad y la automaticidad, como la alimentación o la sexualidad.

En esas en las que hay una parte voluntaria y otra automática es donde surgen los problemas.

Le pasó al ciempiés cuando la hormiga le preguntó a ver cómo era capaz de coordinar todos sus pies al andar, y al poner atención a cómo lo hacía tratando de controlarlos, empezó a andar torpemente. En muchas de las dificultades sexuales el problema es que se interfiere en la respuesta sexual al tratar de controlarla, y la solución consiste en reencauzar esa respuesta

Los cambios culturales también tienen mucha influencia en el sexo. Hasta los años 40 o 50 la iglesia tuvo una influencia determinante en la visión y la vivencia del sexo. En aquella época nadie consultaba por no llegar al orgasmo o por si debía dejar a su esposo por su amante.

El sexo estaba unido al pecado y rodeado de un aura de misticismo que derivaba en un tipo de patologías

Hoy día lo vemos como la gloría a alcázar. Los métodos anticonceptivos y la liberación de la mujer allanan el camino.

Pero los medios nos venden unos modelos inalcanzables y muchos hombres no se han enterado que la mujer juega al mismo nivel.

El prohibicionismo tenía unas consecuencias y la obligación de tener un sexo prodigioso, otras

Un altísimo porcentaje de los problemas sexuales no son debidos a problemas orgánicos, así que una vez descartados, un psicólogo te puede ayudar mediante una psicoterapia a medida, a corregir esa lucha entre la mente y la naturaleza que bloquea la respuesta natural.