Apresúrate siempre hacía la solución

Horacio

 

Desde la famosa máxima socrática, “conócete a ti mismo”, todos los esfuerzos del ser humano para solucionar sus problemas mentales han ido encaminados a usar nuestra supuesta parte más noble: el pensamiento racional.

Sin embargo, pocos problemas psicológicos, ninguno diría yo, es debido a dificultades racionales. Al contrario, la persona con frecuencia sabe lo que debería de hacer, pero no puede. 

El enfoque cognitivo conductual se convierte en la referencia, cuando los estudios demuestran una y otra vez que, son nuestros aspectos menos nobles, los que guían nuestras acciones.

La terapia breve estratégica, sobre todo en una primera fase, basa su intervención en hacer sentir, no en explicar. En experiencias que cambien la forma de sentir de la persona, o en reestructuraciones que cambien el significado de una experiencia sin cambiarla propiamente. Mientras la explicación parte de mí, la reestructuración parte de la visión de la persona.

Otro enfoque alejado de la lógica racional, y habitualmente usado en Terapia Breve Estratégica, es el centrado en las soluciones. Desarrollado por Berg y de Shazer en Milwaukee, se orienta al futuro y a los objetivos.

Hunde sus raices en el mental research institute (MRI) de Palo alto, los trabajos de Milton Ericsson, la filosofía de Wittgenstein y en el pensamiento budista.

 

Se basa en ocho principios 

1.Si no está roto no lo repares

Significa que si la persona ha resuelto el problema no hay que hacer nada más. Mientras algún psicólogo en Bilbao defiende la importancia de intervenciones orientadas al crecimiento o a ir más a fondo, este enfoque considera que si la persona ha resuelto el problema, no hay que hacer nada más. Es la persona la que decide si hay un problema o no.

 

2. Si algo funciona, insiste

Si la persona está haciendo cosas que le ayudan a solucionar el problema, la labor del terapeuta es animarle a seguir por esa senda. No se juzga el tipo de solución, se juzga si es eficaz o no. Por tanto, el papel del psicólogo sería ayudar a la persona a perseverar en aquello funciona, buscando una detallada descripción de lo que está haciendo, para tener claro que lo que ha de hacer para continuar repitiendo los éxitos.

 

3. Si no funciona no insistas

Por muy buena que parezca la solución, por mucho sentido que tenga desde un punto de vista teórico, si no funciona no es una buena solución.

Una característica del ser humano es la tendencia a resolver un problema repitiendo las soluciones que han fracasado en el pasado, lo que se conoce como las soluciones intentadas, el constructo básico de la terapia breve estratégica. En este enfoque, si el cliente no supera el problema, no se le echa la culpa a él, se cambian las tareas asignadas para buscar otras soluciones.

 

4. Pequeños pasos pueden conducir a grandes cambios

Este es un enfoque minimalista en el que la solución se busca mediante pequeños pasos fáciles de llevar a cabo, que producirán un gran cambio, porque esos pequeños pasos llevarán a otros pequeños cambios que producirán otros que, a nivel sistémico, se van acumulando llegando a un cambio mucho mayor, hasta que la persona decide que ha mejorado lo suficiente como para poner fin a la terapia 

 

5. La solución no tiene porque estar directamente vinculada al problema

Este enfoque no necesita definir claramente el problema a resolver. Se resuelve el problema a partir de la descripción que hace la persona de su vida una vez solucionado el problema.

Una técnica clave es la pregunta milagro, en la que se le pregunta a la persona cómo sería su vida sin el problema. Psicólogo y cliente analizan lo que ya se ha hecho y lo que ha funcionado en el pasado, para buscar las excepciones positivas, olvidándose de buscar las causas originarias del problema o cualquier tipo de análisis de las interacciones. Se centra en buscar el cambio dirigiéndose al futuro. 

 

6. El lenguaje para el desarrollo de las soluciones es diferente al de la descripción del problema 

En palabras de Wittgenstein, el mundo del hombre feliz es muy distinto al mundo del hombre infeliz. El lenguaje del problema es negativo, centrado en el pasado para describir el problema, y a menudo alimenta el propio problema. El lenguaje de la solución tiende a ser más positivo y centrado en el futuro, poniendo énfasis en la transitoriedad de los problemas.

 

7. Los problemas no se producen siempre, existen excepciones que pueden ser utilizadas

No existen los desastres perfectos. La persona siempre es capaz de visualizar excepciones al problema, situaciones en las que no se da. Incluso las más pequeñas pueden utilizarse para realizar pequeños cambios.

 

8. El futuro se crea y se negocia

Se supone que la persona no está determinada por su historia pasada, su procedencia social o por un diagnóstico psicológico. Basándose en un enfoque constructivista, trata de pintar el futuro como un lugar lleno de esperanza donde la persona es artífice de su destino.

La relación con el psicoterapeuta tiende a ser más igualitaria y democrática que autoritario. No es una terapia directiva, no se expresan juicios sobre la persona ni se interpretan los significados subyacentes a sus deseos necesidades o conductas. porque busca amplificar las posibilidades en vez de limitarlas, incitando al paciente a hacerlo. Se basa en la resiliencia utilizando las soluciones y las tentaciones que la persona haya experimentado con sus problemas.

 

El enfoque centrado en las soluciones, no solo se aplica a una amplia gama de problemas clínicos como problemas familiares, de pareja, abuso sexual o esquizofrenia, sino también en intervenciones sociales, empresariales y educativas.

 

Si quieres sabes más: diccionario internacional de psicoterapia

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