Si los hechos no concuerdan con la teoría, peor para los hechos
Georg Hegel
 
 
La OMS (Organización Mundial Salud), define la enfermedad como:
 
Una alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible.
 
Nadie ha sido capaz de verificar en el organismo de una persona que sufre migraña, alteración fisiológica alguna. Por lo tanto, según los criterios de la propia OMS, la migraña no es una enfermedad. Esto no quiere decir que no sea un grave problema, quiere decir que su causa no reside en una alteración fisiológica.
 
Esto indigna a los pacientes y desarma a los médicos. Para los pacientes, no catalogar la migraña entre las enfermedades, es interpretado como si se les dijera que su dolor es inventado. Han sufrido el estigma de la migraña, el estigma de sufrir lo indecible y no poder justificarlo con una causa visible.
 
Por otra parte, los profesionales de la salud que trabajan bajo el paradigma biomédico, presuponen que todo problema tiene una causa física que curar o reequilibrar mediante sus dos únicas herramientas, quirúrgica o química. Como no aparece nada que curar o reequilibrar, no saben cómo hacer frente a la migraña.
 
En una huída hacía delante, siguen buscando la causa orgánica de la migraña con un afán que tiene más que ver con la fe que con la ciencia, tratando de embutir la migraña en su modelo en vez de cambiar de modelo.
En palabras de Hegel:
 

si los hechos no concuerdan con la teoría, peor para los hechos

La jamas demostrada premisa de que la migraña es debida a una causa orgánica, mete a los pacientes en un callejón sin salida.
 
El dolor es una emoción que no puede surgir de un gen, una proteína o una neurona. Es un error lógico, porque tener genes, proteínas y neuronas te permite sentir dolor, pero no pueden generarlo. El dolor pertenece a un tipo lógico superior.
 
Si quieres superar la migraña, deja de pensar en ella como enfermedad. No tienes un organismo enfermo, tienes un organismo confundido que está poniendo en marcha una respuesta que no procede.
 
Un psicólogo que sepa de dolor puede hacer que se aclare y deje de responder con ese dolor de cabeza que tiene tu vida hipotecada.

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