“Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu condición: yo imagino que eres hecho de mármol, o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuanto tú estás perezoso y desalentado de puro harto. De buenos criados es conllevar las penas de sus señores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera (…) Duerme tú, Sancho -respondió don Quijote-, que naciste para dormir; que yo, que nací para velar, en el tiempo que falta de aquí al día, daré rienda a mis pensamientos, y los desfogaré en un madrigalete, que, sin que tú lo sepas, anoche compuse en la memoria. 
 
A mí me parece -respondió Sancho- que los pensamientos que dan lugar a hacer coplas no deben de ser muchos. Vuesa merced coplee cuanto quisiere, que yo dormiré cuanto pudiere. 
 
Y luego, tomando en el suelo cuanto quiso, se acurrucó y durmió a sueño suelto, sin que fianzas, ni deudas, ni dolor alguno se lo estorbase.”

Este es un pasaje del capítulo 68 de la segunda parte del Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha. Ilustra la forma en que caballero y escudero ven la vida.

Don quijote vive en estado de alerta; Sancho vive en estado de tranquilidad.

Como describe Cervantes, Sancho se echa a dormir en el suelo sin ningún tipo de preocupación ni dolor. No quiere decir que no tenga miedos, más de una vez ha temido y ha corrido para salvar su pellejo de los bretes en que le pone su amo. Pero no vive el mundo como algo peligroso, no tiene ansiedad ni preocupaciones excesivas por lo demás. Tampoco dolores.

Don Quijote se preocupa por todo, no duerme demasiado, no desconecta en su misión de desfacer agravios y enderezar entuertos. A pesar de eso, que sepamos, no sufría migraña o fibromialgia.

¿Cuál es la relación entre la personalidad y el dolor?

A pesar de los estudios que se han hecho y de lo mucho que se ha escrito, la relación entre el tipo de personalidad y el dolor no está nada clara. Parece que el neuroticismo, ser tipo Don Quijote, se relaciona con los síndromes de dolor, pero el caballero no padecía nada de eso… ¿Entonces?

La ciencia busca una relación clara entre ambos sin tener en cuenta que biología es estadística, y en el organismo no siempre se ven relaciones causa efecto claras.

Todo dolor comienza siempre en una percepción: una valoración que hace el organismo de una realidad interna (un tejido dañado…) o externa (un accidente dramático…).

El dolor no tiene que ver sólo con tejidos dañados, con heridas

El dolor es una de las herramientas que tiene nuestro organismo para ayudarnos a sobrevivir, y puede ponerse en marcha cuando una persona se ve desbordada por el mundo.

Biología es estadística, hablamos de probabilidad. Cuánto más neurótico seas, más probabilidades tienes de que tu organismo se vea desbordado y ponga en marcha un mecanismo de defensa como es el dolor, en forma de migraña, fibromialgia, dolores sin explicación…

Tu vecina es una neurótica de libro y no tiene dolores. Don Quijote tampoco. Tu no eres tan neurótica y sufres de dolores. PROBABILIDAD, no causa única y directa como intentan buscar.

Las personas neuróticas también tienen más probabilidades de desarrollar una fobia: un organismo desbordado que pone en marcha un mecanismo de defensa, en este caso miedo. PROBABILIDAD.

En esa probabilidad, si nos vamos al otro extremo, a las personas pasotas que no se preocupan por nada o los psicópatas, a los que no les importa nada ni nadie, es muy poco probable que desarrollen una fobia y una migraña.

De hecho aún no he sido capaz de encontrar un psicópata con migraña, fibromialgia o algún tipo de fobia

Los supuestos expertos en dolor hablan de emociones o tipos de personalidad como precursores de dolor…

Las emociones NO generan dolor. Las emociones no son cosas guardadas en el cerebro haciendo cosas para generar dolor. Una emoción es básicamente una evaluación, una valoración de un objeto externo. No el objeto en si mismo sino cómo lo ves. Por ejemplo, para mi una paloma es un bicho bonito, para ti puede ser un ser infernal.

Ni los tipos de personalidad ni las emociones generan dolor

Las emociones y la personalidad son el fruto de cómo se sitúa y vive esa persona el mundo, acotando la probabilidad de que el organismo dé determinadas respuestas como dolor, alegría, indiferencia, tristeza, miedo…

No entender que el dolor puede venir de dos vías diferentes, que precisan abordajes diferentes, está generando un gran problema. Cuando hay un daño físico la mejor intervención para tratar el dolor es la farmacológica, sin duda. Pero cuando no hay daño físico el mejor abordaje es cambiar una percepción disfuncional organísmica, que es lo que pone en marcha el dolor.

Pero se están tratando síndromes sin daño físico con fármacos, además nada inocuos, que no tienen capacidad de actuación, son placebos.

Por eso en fibromialgia o migraña los antidepresivos funcionan, porque aunque limitadamente se acercan más a la causa del dolor: un organismo que pone en marcha un sistema de defensa como el dolor porque se ve apuros.

Tratar la fibromialgia o la migraña con analgésicos es lo mismo que tratar un esguince con antidepresivos

Los analgésicos sólo funcionan cuando hay daño físico. A nadie se le ocurriría tratar el dolor de un esguince con antidepresivos o ansiolíticos en vez de analgésicos. No estarás actuando en la vía en la que se está basando tu organismo para responder con dolor, por lo cuál no habría efecto.

Sin embargo es la estrategia principal para la fibromialgia y la migraña

La distinción que hace la ciencia entre dolor crónico y agudo es estéril. Lo que hay detrás de todo dolor es una percepción, una opinión de que la respuesta de dolor es la más adecuada, y que puede venir de dos vías: la física y la ambiental.

No entender esto es lo que está haciendo que sigamos creando enfermos crónicos sin remedio.