Entorno al funcionamiento del dolor hay demasiados malos entendidos. Y no sólo entre las personas de a pie, expertos como Arturo Goicoechea, la persona que más ha aportado al entendimiento del dolor en España, comete errores de bulto. Según mi opinión, claro está.

Discutirlos ayudaría al entendimiento del dolor abriendo nuevas perspectivas

Me voy a referir en concreto a una entrada de su blog en la que habla sobre un concepto, a mi parecer, fantasioso: la nociplasticidad. Viene a decir que el dolor está causado por circuitos cerebrales disfuncionales. También habla sobre la imposibilidad de que lo psicológico, sin explicar que se entiende por ello, tenga algo que ver con el dolor.

Si en el mundo del dolor es tabú insinuar que el dolor tenga algo que ver con lo psicológico, es porque no se ha entendido cómo funciona el dolor.

Los expertos, que en ocasiones ven cosas relacionadas con lo psicológico, no saben cómo encajarlas o explicarlas;  los pacientes sienten que meter lo psicológico es decirles que se inventan su dolor, o se lo crean ellos mismos…

Si no se ha entendido cómo funciona el dolor, mucho menos a qué refiere lo psicológico. Pero como vamos a ver, lo psicológico, no es sólo compatible con el dolor, es absolutamente necesario si queremos entender cómo funciona.

Para empezar aclarar que no existe el dolor psicológico. Si tú estás sintiendo un dolor en el brazo es físico, no tiene sentido hablar de nada psicológico.

Dolor en el brazo = dolor físico. No hay más vueltas

La confusión puede venir cuando hablamos, por ejemplo, del dolor por la pérdida de un familiar. Lo llamamos dolor psicológico para referirnos a la tristeza, al desánimo, a la aflicción…

Pero nada tiene que ver con el dolor que se siente en un brazo.

Para seguir porque todo dolor, haya o no haya daño físico, empieza siempre, el 100% de las veces, en una percepción.

¿Qué es una percepción?

Una percepción es una interpretación organísmica de la realidad, ya sea externa (el entorno) o interna (tejidos…). Además no es acertada o equivocada, puede ser más o menos funcional.

¿Podríamos decir que una percepción es algo psicológico? SI

¿Quiere eso decir que los pacientes se inventan su dolor? NO

¿Qué es decir que algo es psicológico?

En palabras de Eparquio Delgado, decir que algo es psicológico no es decir que sea inventado, ni irreal, ni etéreo, ni elegible, ni interno, ni irrelevante. Quiere decir que la disciplina que mejor describe, controla y predice ese fenómeno es la psicología.

El dolor no se puede entender mirando sólo al cerebro y sus circuitos, ¿por qué?

Para que haya dolor ha de haber un cerebro, un sistema nervioso normal y sano, pero que no será el artífice de la percepción sino un eslabón más.

El cerebro no causa la sensación, la garantiza

El cerebro jamás podrá ser entendido en lo absoluto, como una forma de funcionamiento autónoma separada del cuerpo y el entorno.

El dolor no empieza con la activación de determinadas estructuras cerebrales. El cerebro no se activa de la nada ni tiene vida propia.

Cuando Arturo comenta: el cerebro decide, el cerebro amplifica… pareciera que el cerebro es un ente autónomo que controla el cuerpo. No es así.

Decir que el cerebro, por sí mismo, es la causa del dolor, o que lo son unos circuitos neuronales, es igual que decir que una guitarra, o sus cuerdas, por si mismas sin que nadie las toque, producen música.

Osease, no tiene ningún sentido. Por mucho que lo diga Arturo Goicoechea o la IASP.

Para que haya dolor, inevitablemente, primero ha de haber una percepción, una valoración organísmica (un cerebro y un cuerpo interactuando en un entorno), que concluya que la respuesta de dolor es la más adecuada a tenor de la interpretación, poniendo en marcha esas estructuras implicadas en los procesos de dolor.

Todo dolor comienza en una percepción. No en un circuito neuronal

La experiencia (sentir dolor, ver un color…) puede cambiar sin que cambie la actividad neuronal, como demostró en 1960 Paul Bach-y-Rita (estudio):

Resumiendo mucho: hizo que personas ciegas llegaran a poder distinguir objetos e incluso cogerlos mediante una cámara situada en sus cabezas, que producía un abanico de estímulos táctiles en unos vibradores situados en el abdomen y muslos en respuesta a las imágenes que recibía.

Logró que vieran a través de las sensaciones de su abdomen, a través de la corteza somatosensorial y no a través de la corteza visual. En pacientes maduros, no recién nacidos con máxima plasticidad, y en algunos casos en cuestión de minutos, sin tiempo a una reconfiguración neuronal importante.

Lo que pasa en el cerebro no debe tomarse como algo definitorio o causal. No existe, por necesidad, ninguna conexión entre el carácter de la experiencia, dolor por ejemplo, y el comportamiento de ciertas células como son las neuronas. El carácter intrínseco de la actividad neuronal no explica nada.

Lo que pasa en el cerebro es el fruto de la relación que establecemos con el mundo. Las configuraciones neuronales son el resultado de los patrones de relación que establecemos con el mundo, no son la causa de nada.

Una migraña se crea, es un proceso:

Un día el organismo da una respuesta de dolor de cabeza ante la niebla. Un día, una respuesta aislada, una de las muchas respuestas disfuncionales que da nuestro organismo a diario. Dependiendo de cómo manejes eso se desarrollará una migraña, o no. Si el próximo día de niebla te pones tenso, tienes miedo, te pones en estado de alerta… es probable que tu organismo provoque de nuevo la respuesta de dolor. Y si sigues así habrás creado una rueda, un patrón de respuesta al entorno.

El sistema nervioso no es más que aquello que permite llevar a término la respuesta, no la causa

El dolor no se restringe a daño físico, imaginado o real. Tampoco a circuitos neuronales. El dolor es un sistema de defensa que el organismo puede poner en marcha cuando se ve en apuros, ya sea una herida o una experiencia extrema, lo que yo llamo la vía ambiental.

La migraña no es fruto de una configuración neuronal. Eso sólo tiene un nombre: ciencia ficción.

La migraña es una forma desadaptativa de respuesta de un organismo en un entorno. Es un trastorno perceptivo, un trastorno de relación con el mundo. Una forma de respuesta de un organismo, no de un cerebro.

¿Es psicológico mi dolor?

TODO dolor tiene un ORIGEN psicológico, pero SIEMPRE es FÍSICO. NECESARIAMENTE ha de haber una percepción que ponga en marcha las reacciones neurofisiológicas que dan lugar al dolor. Si te partes una pierna y te duele va a ser porque previamente ha habido una percepción de daño físico.

Sin esa percepción NO PUEDE HABER DOLOR.

Como en los ciegos de Rita-y-Bach, la cuestión está en los patrones de relación organismo – entorno, no en una zona cerebral.

Esa percepción, eso psicológico, eso mental no supone que el dolor sea inventado. Lo mental jamás apunta hacía algo interno ni refiere al cerebro. La mente no existe, al menos como un lugar donde se guardan las ideas; en la mente no hay pensamientos, no hay nada.

Lo mental siempre apunta hacía afuera, a las experiencias, a las relaciones, a la educación… Lo psicológico y lo mental son los patrones de relación con el mundo

Según Arturo Goicoechea el dolor es aquello que aparece en la conciencia del individuo, pero la conciencia no depende del estado físico del cerebro en cuanto a causa, depende de los patrones de interacción con el mundo.

A pesar de disponer de avanzadas técnicas de neuroimagen, nadie ha dado una explicación plausible de cómo la experiencia de la rojez del rojo surge de una acción del cerebro (A. Noe). Y de la del dolor tampoco.

No existe el dolor psicológico. Otro tema es que TODO DOLOR tenga un ORIGEN psicológico, mental, perceptivo… o como le quieras llamar, haya o no haya daño físico.

Las intervenciones que lleva a cabo Arturo Goicoechea enseñando el funcionamiento del dolor no cambian circuitos cerebrales. Una charla no puede actuar como un medicamento diana cambiando una configuración cerebral.

Cambia percepciones, cambia la manera de afrontar la vida y de ver el dolor que tiene esa persona. Y cuando esa persona encare el dolor otra manera y empiece a comportarse de forma diferente ante su dolor y ante la vida, su dolor y su configuración cerebral cambiará. Pero como consecuencia, no como causa. El cerebro no es causa de ningún dolor.

Por mucho que se reniegue de lo psicológico, ese tipo de intervención no deja de ser psicológica: está cambiando cogniciones, ideas, percepciones…

 

Si bien es cierto que la educación en dolor está años luz por delante de los demás tratamientos que se llevan a cabo en dolor, desde la psicología hay otras herramientas y técnicas más eficaces para cambiar esas percepciones que explicar que todo se debe al cerebro, algo que por otra parte, no es así.

Y no me refiero al mindfulness, a la relajación, a la aceptación o a trabajar tus traumas infantiles, ese tipo de tratamientos psicológicos son muy limitados en el dolor crónico.

Se trata como si fuera una respuesta fóbica: Una paloma no debe de dar miedo; el chocolate, el queso, la niebla… tampoco.

Mientras sigamos negando absurdamente lo psicológico estaremos privando a los pacientes de un abordaje más eficaz.