Janire es una chica de 24 años que vive en Bilbao. Aparece elegantemente vestida, con una sonrisa que no consigue ocultar su nerviosismo. Vive con sus padres, a los que se siente muy unida, por lo que, aunque hace año y medio que trabaja, de momento no se plantea independizarse.

Siempre fue una estudiante brillante. Estudió económicas y ahora mismo trabaja en un importante banco en el que, aunque empezó desarrollando tareas propias de aprendiz, ha ido tomando más responsabilidades a tenor de la solvencia que ha demostrado a sus jefes.

Paradójicamente, ese es su problema. Janire está siendo victima de su propio éxito. No ha cometido ningún error desde que comenzó a trabajar en el banco y lleva a cabo una labor impecable. Sin embargo, el miedo a cometer un error y el esfuerzo por mantener esa excelencia le están llevando a un callejón sin salida.

Anteriormente ya le pasó algo parecido, en la prueba de selectividad. A pesar de sacar muy buenas notas y de estar convencida de su gran capacidad, la angustia que sintió ante aquel examen casi le lleva al colapso.

Acudió a un psicólogo con el que exploró su niñez y con el que recordó muchos episodios pasados, y poco a poco fue encontrándose mejor. Durante la carrera no tuvo ninguna crisis de ese tipo, nunca se vio contra las cuerdas y fue capaz de manejar su ansiedad. Ahora mismo, a pesar de hacer todo perfecto, a pesar de no cometer ningún fallo, a pesar de que sus jefes están encantados con su trabajo… vive con una angustia que le impide llevar una vida normal.

Incluso a tenido algún episodio de descontrol que pudo acabar en un ataque de pánico que finalmente pudo controlar. Acude a consulta porque, aunque hasta ahora se mantiene firme, cada día se siente más vulnerable, más ansiosa e incapaz hacer su trabajo. No duerme bien, tiene recurrentes pesadillas con su trabajo y su relación de pareja también se está viendo afectada.

Janire ya indagó en su pasado para buscar las causas de su vulnerabilidad, pero a pesar de ello, cuando se ha presentado una nueva situación difícil, se ha visto desbordada de nuevo. Las causas de los problemas no se relacionan con las soluciones. Janire necesita aprender a resolver sus problemas en el presente, da igual la causa de su problema: el pasado no se puede cambiar. Además, conocer no significa superar:

puedes conocer exactamente las causas de tu problema pero sin embargo no poder superarlo

Al contrario que su anterior psicólogo, ponemos el foco en el presente, reestructuramos su problema haciéndole ver que está siendo víctima de su propio éxito: cada trabajo impecable, eleva las expectativas de los demás y las suyas, obligándole a superarse de nuevo, acrecentando el miedo a no ser capaz de colmar esas expectativas que ella misma y los demás se crean. Está encerrada en una huida hacía delante.

Luchar contra el error es luchar contra el universo. Según la segunda ley de la termodinámica, la cantidad de entropía en el universo siempre aumenta. La entropía es una magnitud física para calcular el caos, el desorden o la parte de la energía que no puede usarse para producir trabajo.

Vivir es luchar constantemente contra la entropía, tratar poner orden en esa tendencia al caos que tiene el universo: si no ordenas tu habitación en una semana, como bien sabes, tiende al caos; el polvo de tu casa no tiende a desaparecer; si no preparas esa reunión, tiende a no salir bien…

Sin embargo el problema no es luchar contra esa tendencia del universo, el problema es querer erradicarla en vez de manejarla de forma realista. Es una lucha imposible que ningún ser humano puede ganar. Si Janire sigue persiguiendo la perfección se va a ver absolutamente desbordada.

Hablamos sobre la entropía, el caos y el universo. Le explico que la perfección no es lo que ella está haciendo. La perfección es algo más complicado:

ser capaz de cometer un pequeño error voluntario en todo aquello que hace, un error perfecto que neutralice la inevitable tendencia entrópica del universo.

Ha de aprender a cometer pequeños errores voluntarios que neutralicen el caos del universo para que todo siga bajo control. Esta reestructuración encaja con su anhelo de perfección, pero le da una visión distinta del tan temido error, sacándola de esa huida sin fin: ya no debe evitar el error, debe cometerlo, disfrazado de perfección y de amigo del universo, pero debe cometerlo. Debe inmunizarse al error.

Recuperar su tranquilidad sólo es posible si sale de esa batalla imposible que mantiene con Goliat y aprende a tolerar el error. Evitar el error es buscar la seguridad. Y en palabras de Tacito,

el deseo de seguridad está reñido con cualquier noble y grande empresa

La siguiente sesión consistirá en mostrarle las ventajas de priorizar la capacidad de reacción ante los inevitables errores, más que en conseguir su inevitable aparición.

P. D. La palabra entropía deriva del griego y significa confusión o transformación. El caos es lo que permite la evolución llevando los sistemas al colapso. Entonces sólo quedan dos opciones: morir o transformase y crecer.

No te metas en una guerra imposible, acepta el caos y juégalo a tu favor.