Donde no hay decisiones, no hay vida
J.J. Dewey

 

La sociedad del bienestar ha hecho que tomar decisiones cada vez sea más difícil. Tenemos muchísimas opciones para cualquier cosa que vayamos a comprar o hacer. Curiosamente, la ansiedad que provoca el miedo a decidir no está ligada a su importancia de la decisión sino a cómo lo vive la persona. Controlar el aspecto emotivo es esencial.

Decidir etimológicamente quiere decir cortar un camino, dejar algo de lado, y el ser humano tiene más miedo a perder que a no ganar.

 

Tipos de decisiones

Aunque hay una categoría de decisiones, no es exhaustiva porque, lo que para una persona es una decisión crítica, puede ser vivido como extrema para otra. Sin embargo nos aporta una visión.

  • Crítica: al tomarla pierdes algo que ya no vuelve.
  • Difícil: el problema está en los efectos que producirá, no tanto escoger, sino lo que provocará escoger.
  • Inevitable: cuando debemos elegir entre dos o más opciones negativos.
  • Instintivas: aquellas de que dependen de la emoción que se siente al decidir como cuando quieres dejar a tu pareja piensas en dejarla pero luego no lo haces .
  • Extremas: cuando por ejemplo un médico debe decidir, cómo ocurrió durante la pandemia, qué paciente debía morir. Para tomar este tipo de decisiones hay que estar bien formado.
  • Complejas: cuándo se hace necesario una valoración de todo lo que hay en juego por la imprevisibilidad de los efectos.

 

¿Por qué es difícil tomar decisiones?

La naturaleza de las decisiones complica la vida al ser humano:

  1. No se puede no decidir: estamos condenados a decidir porque no es posible no decidir; de hecho, constantemente tomamos decisiones: no decidir ya es decidir. Decidir ponerte a racionalizar y no tomar una decisión, es decidir racionalizar.
  2. Los procesos de decisión tienen vida en el futuro. Buscamos experiencias pasadas parecidas que nos ayuden a decidir, pero la dirección de la decisión va hacia un futuro impredecible. Por ejemplo las pandemias.
  3. A pesar de esto, debo tener un mínimo de percepción de control, porque sin un mínimo de sensación de control, me bloqueo.
  4. Todas las decisiones son emocionales y sin embargo los procesos decisión son racionales, y razón y emoción no siempre se entienden.

 

3 claves para superar el miedo a decidir

1. No hay decisiones garantizadas. Puede estar más o menos encaminado, pero no es seguro porque decidir por definición tiene una parte de incertidumbre: no dominamos el futuro, nos domina él a nosotros.

2. Debemos tener cuidado con el exceso de información. Normalmente, lo que hacemos antes de comprar es comparar, buscar información. Sin embargo es difícil distinguir en Google la información fiable de la no fiable. Se necesita un mínimo de información, pero cuando es excesiva, las obsesiones dificultan la toma de decisiones. Como sucede por ejemplo, en Netflix, donde se puede pasar más tiempo decidiendo qué ver que propiamente viendo.

También sucede en el restaurante cuando la carta es muy larga y te olvidas el principio cuando llegas al final y acabas pidiendo algo que has comido antes, o pidiendo consejo al camarero. Como dice un proverbio oriental buscamos donde ya conocemos, y cuantas más opciones, más probabilidades de bloquearmos.

3. El exceso de conocimiento (que puede derivar del exceso de información pero no tiene porqué) puede aumentar las dudas. Porque cuanto más profundizas en algo, más te das cuenta de lo poco que sabes. Por eso el sabio está lleno de dudas y el tonto de certeza. Profundizar demasiado podría bloquearte.

 

Cómo empeorar

Aunque un psicólogo en Bilbao te puede dar muchas técnicas para decidir, ninguna te va a garantizar el futuro. A lo largo de la historia, muchos personajes anónimos y famosos han confiado en videntes para tratar de controlar la incertidumbre que genera no conocer el futuro, con escasos resultados. Ahí tenemos el caso de Rasputín y el zar Nicolas II.

Después de tanta incertidumbre riesgos y condenas, te diré cuál es la que, desde la terapia breve estratégica, se considera la mejor técnica para decidir:

Cómo empeorar: piensa todo lo peor que podría acarrear la decisión. Si haces el ejercicio y te das cuenta de que podrías resistir los efectos en el peor de los casos, puedes hacerlo; por el contrario, si crees que te puede generar una depresión, quizá sea mejor que no lo hagas.

Es muy importante trabajar el aspecto emocional de las decisiones, porque su gran boicoteado es el miedo, algo irracional.

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