Un problema que no tiene solución no es un problema.

Paul Watzlawick

 

 

Tendemos a pensar que un problema psicológico complejo requiere una psicoterapia compleja y larga que dé con la causa. La psicoterapia estratégica ha demostrado que los problemas complejos no tienen por qué requerir psicoterapias largas. Es más, puede ser incluso contraproducente.

El ser humano tiene una irresistible tendencia a racionalizar los problemas y a buscar sus causas. El sentido común te dice que si lo entiendes y/o buscas su causa, podrás resolverlo. Sin embargo, esto no siempre es cierto, mucho menos cuando se trata de problemas psicológicos que son de todo menos racionales y unicausales.

 

Haz un sencillo experimento: 

Entra en tu habitación, fíjate en un punto adelante y avanza hacia él mirando hacia atrás.

¿Qué tal?

Ahora prueba a hacer lo mismo mirando hacia delante.

Mejor, ¿verdad?

 

Sin embargo, las psicoterapias tradicionales consideran que, para solucionar un problema actual es necesario mirar hacia atrás y buscar la causa. Así, las psicoterapias que no bucean en el pasado, al no llegar a la raíz del problema, solo lograrían pequeños e inconsistentes cambios. Y lo mejor de todo es que, si a pesar de bucear en el pasado, el problema no se soluciona, no quiere decir que el método no funcione, no. Quiere decir que no se ha profundizado lo suficiente… La banca siempre gana.

No obstante, podemos encontrar llamativas excepciones que contradicen tales preceptos. Es el caso del mismísimo Sigmund Freud, el genio que, a pesar de idear el psicoanálisis, el paradigma de las psicoterapias basadas en recomponer el pasado para superar los problemas actuales, tiene en su haber una fantástica intervención psicoterapéutica en la que solucionó los problemas sexuales de su amigo Malher en una sola tarde, cuando la duración media de una terapia psicoanalítica ronda los 3 o 4 años. 

Como curiosidad, Freud no cobró esa intervención a pesar de tener que interrumpir sus vacaciones, y solo cuando el compositor muere, manda la factura a su viuda, algo que al parecer no le sentó muy bien porque se refería a él como el idiota de Freud...

 

¿Lineal o circular?

Tratar de solucionar los problemas buscando la causa en el pasado, implica asumir que el ser humano funciona bajo una lógica lineal: el problema tuvo un inicio concreto e identificable que provoca la situación actual. Visión que no tiene en cuenta la complejidad del ser humano, Por ejemplo:

 

Lo que yo hago hace que tú respondas de una determinada forma y a su vez influye en mi respuesta que a su vez influye en la tuya… 

 

Vivimos inmersos en una maraña de acciones y retroacciones que se influyen en una circularidad sin fin, haciendo que la causalidad lineal salte por los aires. La evidente causación circular en la que se desarrolla la vida de un ser humano, debería, como poco, hacerte sospechar de la fiebre por encontrar las causas concretas pasadas de tus problemas actuales.

Por si fuera poco, este enfoque no tiene en cuenta que, conocer no significa superar. Suponer que, si encuentras la causa de tu problema, por el mero hecho de hacerlo, lo superarás, es mucho suponer. 

De hecho hay muchas personas que conocen exactamente la causa de su problema (p.j. estrés postraumático), pero no lo pueden superar. Saber por qué empezó una guerra, no me ayuda a ganarla en el campo de batalla.

Para rematar, la lógica lineal olvida que desde que surge el problema, el ser humano acostumbra a seguir viviendo mientras sigue haciendo cosas para solucionarlo, y resulta que, con inusitada frecuencia, son esos intentos de solución los que mantienen y agravan el problema con independencia de la causa inicial. 

Aquí sí que resulta útil ir al pasado. Concretamente a la California de los años 60 del siglo pasado, al MRI de Palo Alto, la escuela donde nació uno de los conceptos más brillantes de la psicología: la solución intentada, del que hablaremos otro día.

Y la guinda es que no se tiene en cuenta que, tu mente, evolucionada para sobrevivir y no para recordar con exactitud el pasado, es una fábrica de recuerdos falsos, por lo que si vas a buscar causas, es muy probable que encuentres no solo causas sino culpables, traumas y algún dragón. En definitiva:

 

la instintiva tendencia que tenemos a ir al pasado para solucionar problemas presentes, no es tan efectiva como parece

 

Conócete a ti mismo…

El ser humano es un animalito en busca de seguridad. Una de las razones por las que nos enfrascamos con tanta frecuencia en buscar causas, tiene que ver con nuestra necesidad de entender, de buscar una explicación que apague la incertidumbre, ese estado del que huimos como del demonio. 

Así, el otro gran clásico a la hora de resolver problemas es razonar, apelando a nuestra supuesta gran ventaja evolutiva, eso que nos distingue de los demás animales: la razón.

Han pasado más de 2000 años y aún resuena el eco de Sócrates invocando aquello de: conócete a ti mismo…como si entender fuera la clave para resolver nuestros problemas. De hecho, muchas psicoterapias basan su trabajo en la toma de conciencia, y no es casualidad que, hoy día, todo lo que lleve el prefijo cogni, del latín cognoscere, conocer, sea considerado como un sello de calidad.

Sin embargo, en consulta nos encontramos continuamente con personas que razonan a las mil maravillas y entienden su problema a la perfección, pero no pueden superarlo.  

Y es que, en contra de lo que decía el bueno de Sócrates, la gran mayoría de los problemas no se basan en la lógica racional. 

Más bien adoptan formas paradójicas (cuánto más controlo, más descontrolo), contradictorias (me propongo algo decididamente pero luego no lo hago), o basadas en la lógica de la creencia (actuar en base a una creencia provoca efectos que confirman dicha creencia).

 

Resumiendo, Socrates nos la metió doblada con aquel: conócete a ti mismo… y hoy día seguimos dando demasiada importancia a la explicación, a la toma de conciencia, cuando 

 

es más fácil sentirse mejor a consecuencia de lo que hacemos, que actuar mejor o diferente a causa de lo que razonamos…

 

A todo esto, ¿qué es un problema?

Entonces, reconstruir el pasado y razonar no son buenas estrategias cuando se trata de resolver problemas psicológicos pero, ¿qué es un problema?

 

Si hay un problema, hay una solución. Si no hay solución, no hay problema

 

Esta es la fascinante visión de Paul Watzlawick acerca de los problemas, que le permitía diferenciarlos de hechos que, a muy fastidiosos que sean, no tienen solución. Por ejemplo, a día de hoy la muerte, técnicamente, no sería un problema, sería un hecho a aceptar.

La fábula del burro nos enseña como funciona esto de los problemas:

Había una vez un burro que siempre hacía el mismo trayecto en busca de agua. Una mañana, después de una noche de tormenta, se encontró un árbol derribado por un rayo en medio de su camino. Enfadado porque aquel árbol no debía de estar allí, empezó a darle cabezazos para apartarlo. Al primer cabezado el árbol se movió un poquito, por lo que siguió dándole y dándole hasta dejar constancia de que su cráneo no era tan firme con el árbol…

 

El pobre burro y las soluciones intentadas, como dar cabezazos al árbol, pueden funcionar un poquito o pueden haber funcionado en un inicio, por lo tendemos a seguir repitiéndolas a pesar de no ser una buena solución…

Por otro lado, analicemos las causas de la caída del árbol:

¿Por qué cayó el árbol?

Porque le dio un rayo…

¿Por qué le dio un rayo?

Porque había una tormenta…

¿Por qué había una tormenta?

Porque había una borrasca

¿Por qué había una borrasca…

 

Da la sensación de que buscar porqués es algo útil, pero con frecuencia te aleja de la solución. En cambio, si te olvidas del porqué y te centras en cómo quitar el árbol del camino, podrás llevar a cabo cambios eficaces y duraderos sin ser meteorólogo.

Sobrevaloramos la influencia del pasado para la resolución de problemas, infravalorando el presente y, sobre todo, el futuro, cuando todas tus acciones están enfocadas al él: vas a comprar comida porque la necesitarás para cenar, pones el despertador para llegar mañana a tiempo al trabajo, estudias un máster porque quieres ascender en tu trabajo…

 

Enfocarse en el presente y el futuro es una forma más eficaz de solucionar los problemas

 

Sufres por lo que ha pasado. Sin embargo, eso no se puede cambiar. Lo que sí podemos cambiar es tu percepción del pasado de forma que no te moleste y te puedas centrar en un presente que te permita construir un futuro.

Escríbeme y hablamos sobre tu problema. Consulta presencial en Bilbao y online desde donde quieras.

 

Pin It on Pinterest

WhatsApp