Los padres de niños y adolescentes diagnosticados de TDAH, tienden a encajar mejor el problema de sus hijos si es catalogado como enfermedad, como una afección del sistema nervioso que precisa una medicación, y no tanto como un problema conducta. Sin embargo, creo que dista mucho de ser la mejor forma de ayudar a sus hijos.

Vivimos en la era del modelo biomédico. Un modelo que supone que los problemas, trastornos o afecciones de salud de las personas son debidas a causas biológicas, a estructuras o procesos corporales que no funcionan bien, subestimando otras causas.

 

A día de hoy ningún estudio científico ha demostrado que el TDAH sea debido a la alteración de algún proceso o estructura

 

Sin embargo el modelo médico se ha encargado de ajustar los hechos a su teoría y, aunque no tengan encaje, con constructos como la disfunción cerebral mínima o simplemente con la promesa de que es cuestión de tiempo que aparezca esa causa biológica, un afán que tiene más que ver con la fe religiosa que con la ciencia, han conseguido que buena parte de la sociedad se adhiera a sus propuestas.

Tanto es así que uno de los mayores expertos en TDAH de España, el psicólogo Marino Pérez, ha sufrido boicots en algunas de sus conferencias, por pensar que la hipótesis biológica en el TDAH no se sustenta con pruebas.

La sociedad está muy empapada de este modelo biológico, en Bilbao hay muchos centros que trabajan desde ese enfoque y a los padres les encaja mejor que haya algo que curar. Si su problemática es considera enfermedad y se encuentra algo que respalde lo que les pasa, consideran que se va a investigar más y que tienen más posibilidades de curarse.

Sin embargo no se dan cuenta que en determinados casos esa consideración orgánica, ese seguir buscando esa estructura o proceso biológico que funciona mal, es lo que desnorta las investigaciones para acabar con medicaciones que no curan nada.

Cuando digo que el TDAH no es una enfermedad, es porque no hay demostración sobre ninguna estructura o proceso que funcione mal, no hay una causa orgánica. Sin embargo esto no equivale a decir que el niño no tenga un problema. Que haya un trastorno no quiere decir que tenga que haber una causa orgánica.

Los pacientes deberían saber que a día de hoy, ninguna enfermedad mental tiene un marcador biológico asociado. Un marcador biológico es aquella estructura, proceso, sustancia… objetivamente medible, que nos indica la presencia de un proceso normal o patológico.

Por mucho que se hable de la serotonina en la depresión o de la dopamina en la esquizofrenia, no hay ninguna forma biológica objetiva de diagnosticar ninguna enfermedad mental.

Un trastorno no tiene porqué tener una causa orgánica. Hay muchos problemas que derivan del ajuste de la persona la realidad que no tienen ningún origen orgánico, y sin embargo son problemas muy graves. Si nos empeñamos en buscar la causa orgánica, cuando en realidad no la hay, estamos haciendo un flaco favor a los pacientes. Las investigaciones y los tratamientos van a dejar mucho que desear.

En esta era del modelo biomédico, el cerebro ha tomado todo el protagonismo gracias a las técnicas de neuroimagen. Poder ver el cerebro trabajando por dentro, y además colores, induce a pensar que se lleva a cabo un gran trabajo, sin embargo el cerebro no es causante de nada:

 

el sistema nervioso es garante de la sensación, no causante

 

El cerebro no tiene ningún sentido si no lo colocamos en un cuerpo y situado en un entorno. El TDAH es un trastorno conducta, un problema entre la persona y el medio (ella misma, los demás y el mundo, como todos los trastornos mentales).

Decir que el TDAH no es una enfermedad no es lo mismo que decir que no existe un problema. Lo que digo es que la clave no puede ser cerebral, cuando las más avanzadas técnicas no son capaces de encontrar el problema.

Basar el tratamiento en un fármaco que no tiene capacidad de curar nada, que solo mejora la concentración tengas o no tengas TDAH, no puede ser la solución. Unicamente en los casos más graves la medicación puede tener un sentido, y siempre como muleta para hacer lo que verdaderamente le va a ayudar, no como estrategia única.

 

Se deben hacer intervenciones adecuadas a cada niño y a cada familia para obtener buenos resultados

 

Sacar la hiperactividad de una concepción de enfermedad es vital para la solución del problema. Aunque no cuadre con la visión que tienes de las enfermedades, trastornos o problemas, analiza antes los pros y los contras de subirte al tren del modelo médico porque, diagnosticar a un niño de TDAH, no es la mejor opción.