El umbral del dolor no existe

Categoria: Dolor

funcionamiento de los sentidos: el sistema sensorial capta una energía física que convierte en un impulso bioquímico. El dolor sería recogido por un tipo particular de neuronas y modulado por un componente subjetivo (mecanismo nunca bien definido) que regularía esa supuesta percepción. Craso error.

El dolor no es una entidad detectable. Al sentir dolor en los tejidos no se libera ninguna molécula ni hay variación de energía alguna detectable. El dolor solo existe en la conciencia de la persona, y lo más parecido a una percepción o detección del dolor, es la conducta de dolor que exhibe la persona, gracias a la cuál podemos inferir que siente dolor.

El dolor, lejos de funcionar como los sentidos, actúa como lo que es, una emoción. Muchos investigadores piensan que el dolor es básicamente un proceso fisiológico. Ese componente subjetivo o emocional que añaden les parapeta ante la imposibilidad de explicar únicamente desde la fisiología el funcionamiento del dolor y las diferentes vivencias que describen los pacientes con dolor.

Una emoción es básicamente una valoración y la puesta en marcha de una respuesta en consonancia con dicha valoración. Los tejidos no pueden provocar dolor. Cuando hay una lesión se genera una señal que informa de los daños, no de dolor. Esa señal es interpretada por el organismo y si percibe amenazabilidad, riesgo para la integridad de la persona, responde poniendo en marcha uno de los mecanismos de defensa que posee en su repertorio, dolor.

Aclaremos que esa interpretación no es cerebral, porque el cerebro no puede interpretar nada. Permite la sensación pero no la genera. Pensar que el cerebro interpreta es igual de grotesco que pensar que una guitarra toca sola, el dolor no puede ser nunca fruto de una determinada configuración cerebral. El sistema nervioso es garante de la sensación, jamás causante.

El dolor funciona esencialmente igual que el miedo

Cuando digo que un león me da miedo, no estoy diciendo que ese león proyecte un miedo que yo percibo, porque el miedo no es una propiedad del león. El miedo que me provoca a mi ese león no es el mismo que le provoca a un domador de leones o a otro león.

En todo caso, lo que el león proyecta es información, mi organismo la valora y en base a eso da una respuesta. En este caso miedo para que no me acerque al león. Sin embargo, el miedo no está en el león, no es una cualidad suya. El miedo surge del perceptor, con lo cual tiene poco sentido buscar el umbral de miedo al que una persona comienza a sentirlo como si fuera una entidad externa a la persona.

Idénticamente, el dolor no es propiedad de los tejidos, surge de la valoración que hace el organismo del estado de los tejidos. La diferencia entre una persona que se rompe una pierna y una silla que se rompe una pata, está en que la silla no tiene un sistema perceptivo – reactivo que le ayude a sobrevivir. Sin embargo la lesión de la persona tiene la misma capacidad de generar dolor que la rotura de la silla: ninguna.

  • No es posible percibir el dolor.
  • No hay un umbral de dolor.
  • No hay tolerancia al dolor.
  • No hay estímulos dolorosos.
  • No hay vías dolorosas que recogen y transmiten impulsos dolorosos.

Cada organismo dará respuesta en función de la amenazabilidad percibida, el nivel de peligrosidad percibido para la integridad de la persona. Una lesión generará dolor en función de cómo sea percibida. Pensar que el dolor se puede percibir, que es propiedad de los estímulos dolorosos o dañinos, es lo mismo que pensar que el miedo es propiedad del león.

En el caso del miedo los seres humanos tenemos una escala, no del todo precisa sobre lo que da miedo y lo que no, porque en esencia tenemos el mismo sistema perceptivo, que en algunas personas se ve alterada (fobias). En el caso del dolor ocurre lo mismo, sabemos qué duele y qué no, y más o menos cuánto, pero podemos encontrar variaciones; en la literatura hay numerosos casos de graves lesiones indoloras.

No puede haber umbral de dolor, porque el dolor es la respuesta que da la persona, no una entidad perteneciente la realidad susceptible de ser percibida. En todo caso, podríamos hablar de un umbral de amenazabilidad, de la amenaza que puede soportar un organismo.

El dolor no es una propiedad de las heridas o lesiones

El dolor es una respuesta (no un estímulo) que no está supeditada exclusivamente al daño físico, la situación usual para determinar el supuesto umbral de dolor. En una percepción el daño físico es sólo una de las informaciones que maneja el organismo. El queso curado o el viento sur no provocan daño físico y sin embargo son capaces de desencadenar una respuesta de dolor.

Sabiendo esto,

  • ¿Cómo crees que se debe tratar el dolor?
  • ¿Tiene algún sentido buscar esa proteína que causa la migraña?
  • ¿Puede diseñarse algún fármaco que cambie una percepción de amenaza?
  • ¿Tiene sentido centrarse en el cerebro para superar el dolor?
  • ¿Tienen algún sentido muchos de los tratamientos que se llevan a cabo hoy día para superar el dolor?
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  • ¿Cuál es tu umbral de miedo?
  • ¿tienes un umbral al miedo alto o más bien bajo?
  • ¿cuánto miedo eres capaz de soportar?
  • ¿soportas bien los estímulos miedosos?
  • ¿qué opinas sobre las vías de transmisión del impulso miedoso?

Puede que estas preguntas te parezcan absurdas aplicadas al miedo pero no tanto aplicadas al dolor. Sin embargo, son igualmente absurdas.

El dolor, al igual que el miedo, es una emoción. No obstante, universidades donde se forma a los profesionales del dolor, prestigiosas clínicas, hospitales o unidades de dolor que llevan a cabo costosos tratamientos para el dolor, lo ignoran y siguen aplicando un enfoque totalmente erróneo sobre el funcionamiento del dolor.

Según parece, el umbral del dolor es la capacidad que tenemos los seres humanos de percibir el dolor. Unos lo tendrían alto y por lo tanto los estímulos dolorosos les afectarían menos; otros lo tendrían bajo y se verían más fácilmente afectados por dichos estímulos.

Sin embargo, a pesar de ser un concepto aceptado, no puede haber un umbral de dolor porque el dolor no es un estímulo externo percibible, o una energía que surja de los tejidos dañados. El dolor es la respuesta que da el organismo ante un peligro percibido para incitar a la persona a llevar a cabo una conducta (apartarse o quedarse quieto principalmente). Es una sensación generada por el propio organismo, no proviene del entorno.

Hemos de diferenciar el daño físico de la respuesta dolorosa, porque aunque usualmente aparezcan juntas son absolutamente independientes. Entre la lesión y la respuesta dolorosa, siempre media una valoración sin la cuál no puede haber dolor.

A lo largo de la historia se ha equiparado el funcionamiento del dolor al funcionamiento de los sentidos: el sistema sensorial capta una energía física que convierte en un impulso bioquímico. El dolor sería recogido por un tipo particular de neuronas y modulado por un componente subjetivo (mecanismo nunca bien definido) que regularía esa supuesta percepción. Craso error.

El dolor no es una entidad detectable. Al sentir dolor en los tejidos no se libera ninguna molécula ni hay variación de energía alguna detectable. El dolor solo existe en la conciencia de la persona, y lo más parecido a una percepción o detección del dolor, es la conducta de dolor que exhibe la persona, gracias a la cuál podemos inferir que siente dolor.

El dolor, lejos de funcionar como los sentidos, actúa como lo que es, una emoción. Muchos investigadores piensan que el dolor es básicamente un proceso fisiológico. Ese componente subjetivo o emocional que añaden les parapeta ante la imposibilidad de explicar únicamente desde la fisiología el funcionamiento del dolor y las diferentes vivencias que describen los pacientes con dolor.

Una emoción es básicamente una valoración y la puesta en marcha de una respuesta en consonancia con dicha valoración. Los tejidos no pueden provocar dolor. Cuando hay una lesión se genera una señal que informa de los daños, no de dolor. Esa señal es interpretada por el organismo y si percibe amenazabilidad, riesgo para la integridad de la persona, responde poniendo en marcha uno de los mecanismos de defensa que posee en su repertorio, dolor.

Aclaremos que esa interpretación no es cerebral, porque el cerebro no puede interpretar nada. Permite la sensación pero no la genera. Pensar que el cerebro interpreta es igual de grotesco que pensar que una guitarra toca sola, el dolor no puede ser nunca fruto de una determinada configuración cerebral. El sistema nervioso es garante de la sensación, jamás causante.

El dolor funciona esencialmente igual que el miedo

Cuando digo que un león me da miedo, no estoy diciendo que ese león proyecte un miedo que yo percibo, porque el miedo no es una propiedad del león. El miedo que me provoca a mi ese león no es el mismo que le provoca a un domador de leones o a otro león.

En todo caso, lo que el león proyecta es información, mi organismo la valora y en base a eso da una respuesta. En este caso miedo para que no me acerque al león. Sin embargo, el miedo no está en el león, no es una cualidad suya. El miedo surge del perceptor, con lo cual tiene poco sentido buscar el umbral de miedo al que una persona comienza a sentirlo como si fuera una entidad externa a la persona.

Idénticamente, el dolor no es propiedad de los tejidos, surge de la valoración que hace el organismo del estado de los tejidos. La diferencia entre una persona que se rompe una pierna y una silla que se rompe una pata, está en que la silla no tiene un sistema perceptivo – reactivo que le ayude a sobrevivir. Sin embargo la lesión de la persona tiene la misma capacidad de generar dolor que la rotura de la silla: ninguna.

  • No es posible percibir el dolor.
  • No hay un umbral de dolor.
  • No hay tolerancia al dolor.
  • No hay estímulos dolorosos.
  • No hay vías dolorosas que recogen y transmiten impulsos dolorosos.

Cada organismo dará respuesta en función de la amenazabilidad percibida, el nivel de peligrosidad percibido para la integridad de la persona. Una lesión generará dolor en función de cómo sea percibida. Pensar que el dolor se puede percibir, que es propiedad de los estímulos dolorosos o dañinos, es lo mismo que pensar que el miedo es propiedad del león.

En el caso del miedo los seres humanos tenemos una escala, no del todo precisa sobre lo que da miedo y lo que no, porque en esencia tenemos el mismo sistema perceptivo, que en algunas personas se ve alterada (fobias). En el caso del dolor ocurre lo mismo, sabemos qué duele y qué no, y más o menos cuánto, pero podemos encontrar variaciones; en la literatura hay numerosos casos de graves lesiones indoloras.

No puede haber umbral de dolor, porque el dolor es la respuesta que da la persona, no una entidad perteneciente la realidad susceptible de ser percibida. En todo caso, podríamos hablar de un umbral de amenazabilidad, de la amenaza que puede soportar un organismo.

El dolor no es una propiedad de las heridas o lesiones

El dolor es una respuesta (no un estímulo) que no está supeditada exclusivamente al daño físico, la situación usual para determinar el supuesto umbral de dolor. En una percepción el daño físico es sólo una de las informaciones que maneja el organismo. El queso curado o el viento sur no provocan daño físico y sin embargo son capaces de desencadenar una respuesta de dolor.

Sabiendo esto,

  • ¿Cómo crees que se debe tratar el dolor?
  • ¿Tiene algún sentido buscar esa proteína que causa la migraña?
  • ¿Puede diseñarse algún fármaco que cambie una percepción de amenaza?
  • ¿Tiene sentido centrarse en el cerebro para superar el dolor?
  • ¿Tienen algún sentido muchos de los tratamientos que se llevan a cabo hoy día para superar el dolor?

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