Todo dolor, haya o no haya tejido dañado que lo justifique, parte de una percepción; una opinión del organismo que concluye que esa respuesta es la más conveniente.

David Sojo

Si te rompes una pierna y te duele, será porque tu organismo “cree” que es la respuesta oportuna. Pero conocemos muchos casos de lesiones que “deberían” doler y no duelen.

Como aquellos soldados de la 2ª guerra mundial que volvían del frente con un balazo, recibido en el fragor de la batalla, sin percatarse. Enfrascado en sobrevivir esa lesión pasa a un segundo plano.

Las lesiones no duelen por si mismas. Lo que pone en marcha el dolor es la interpretación que hace de las mismas tu organismo

 

Pero nuestro organismo hace valoraciones en muchos casos disfuncionales. Cuando no hay nada físico que justifique ese dolor, estamos ante una percepción disfuncional, una respuesta que hemos de afinar.

Esto no quiere decir que tu dolor sea inventado o de segunda. Todo dolor empieza, siempre, el 100% de las veces, en una percepción. A veces funcional, a veces disfuncional.

No existe el dolor psicológico. El dolor es siempre físico y se siente en el cuerpo. No puede ser de otra manera

 

El abordaje del dolor ha de tener en cuenta a todo un organismo en un entorno que está respondiendo de manera disfuncional. El dolor es una herramienta muy útil siempre y cuando esté afinada.

Los resultados de la medicina convencional en los trastornos de dolor crónico sin lesión que lo justifique son tan malos porque no han entendido el funcionamiento básico del dolor.

Ningún fármaco va a cambiar una percepción disfuncional

 

Mi abordaje en trastornos como la migraña, la fibromialgia o algunos dolores sin causa física, trata de reajustar esa respuesta. No se trata de curar, se trata de que ese organismo deje de dar una respuesta, ese dolor, que no se ajusta a la realidad.

Ningún fármaco te va a sacar del dolor.

Consúltame lo que quieras acerca de tu dolor

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