Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo

Friedrich Nietzsche

 

El Covid19 somete tu libertad, sin embargo no puede controlar que haces tú ante la falta de libertad.

En esencia, es lo que nos diría Viktor Frankl, el profesional de la salud mental que más nos puede enseñar sobre cómo afrontar un confinamiento.

No en vano, él sobrevivió a tres años de internamientos en diferentes campos de concentración nazis, Auschwitz entre ellos, durante la segunda guerra mundial.

Aquel confinamiento dista mucho de ser como el que padecemos actualmente, pero como confinamiento, tiene algunas similitudes.

Frankl llama a la vida en esas circunstancias: existencia provisional. En los campos de concentración, el proyecto vital de los presos estaba congelado. Mientras estaban allí, no tenían forma de estudiar, casarse o buscar un trabajo gratificante. En aquellas condiciones era imposible desarrollar su proyecto vital.

En esta situación, los presos tomaban dos tipos de actitud: para algunos aquellas circunstancias eran un permiso para liberarse de la tarea de la autorrealización; para otros era una oportunidad para autorrealizarse.

 

Los que se tomaban aquello como una forma de autorrealización, tenían más probabilidades de sobrevivir

 

A finales de 1944, el rumor sin fundamento de que en navidades los presos iban a ser liberados, se esparció por el campo. Los más entusiastas se dejaron llevar por la ilusión. Sin embargo, pasaron las navidades y no fueron liberados.

En el mes de enero que siguió a esas navidades, hubo un aumento significativo de la mortalidad que no se pudo explicar por la escasez de comida, el recrudecimiento del invierno o las enfermedades.

En otra ocasión, un compañero contó a Frankl que había tenido un sueño profético: «el 30 de marzo de ese año serían liberados». A medida que se acerba la fecha y nada indicaba que la profecía fuera a materializarse, el desánimo se fue apoderando de él.

El 29 de marzo comenzó a tener fiebre, el 30  a delirar y el 31 murió de tifus. Nuestro sistema inmune está intimamente ligado a nuestro equilibrio mental.

Sin embargo, una actitud de autorrealización, no solo aumentaba las probabilidades biológicas de sobrevivir.

Ayudar a otros compañeros que podrían devolverte el favor, buscar activamente la forma de evitar a los guardias más sádicos o presentarse a actividades voluntarias que les permitían acceder a trabajos más amables que picar piedra a -10ºC, eran formas de hacer un poco más favorable aquel inhumano entorno.

Aquellos que desconectaban de la realidad y se limitaban a vegetar esperando que acabara el confinamiento para retomar sus vidas, renunciaban a controlar esa pequeña parcela que podía suponer la diferencia entre vivir o morir.

El Coronavirus ha pospuesto los proyectos vitales de muchas personas: se han aplazado bodas, comuniones, estudios, viajes… Sin embago, según Frankl, hay algo que si podemos hacer: ningún suceso vital puede acabar con la última de las libertades del ser humano:

 

La actitud personal ante el destino

 

Pasar la cuarentena del Covid19 en existencia provisional, no supondrá que te manden a la cámara de gas. Puedes pasar el confinamiento delante de la televisión, indignado por la situación o criticando al gobierno, sin ningún problema.

Sin embargo, habrás perdido un tiempo que no podrás recuperar nunca más. Un tiempo que tiene el mismo valor que el que puedes pasar tomando cañas o en la playa. Un tiempo que podrías haber empleado en buscar la forma de hacer algo divertido con tu familia, en hacer algún tipo de voluntariado o en aprender un idioma online.

Además de la actitud de autorrealización, Frankl señala que los presos con más probabilidades de sobrevivir, eran aquellos que tenían un objetivo: la esperanza de reencontrarse con su amor, su familia, volver a trabajar (el mismo Frankl cuenta cómo se imaginaba a sí mismo dando una conferencia ante un abarrotado público), o volver a degustar su comida preferida. 

…todas las acciones psicoterapéuticas y psicohigiénicas con respecto a los prisioneros. Siempre que se presentaba la oportunidad, era preciso inculcarles un porqué —una meta— de su vivir, a fin de endurecerles para soportar el terrible cómo de su existencia. Desgraciado de aquel que no viera ningún sentido en su vida, ninguna meta, ninguna intencionalidad y, por tanto, ninguna finalidad en vivirla, ése estaba perdido.

El hombre en busca de sentido, Victor Frankl (1946).

 Por tanto,

  • ¿Cuál es tu actitud frente al coronavirus, autorrealización o existencia provisional?

  • ¿Qué objetivos tienes más allá del Coronavirus?

Ademas de eso, Frankl comenta la importancia de aceptar la poca influencia que tenemos sobre nuestro destino y lo vulnerables que somos. Un virus, algo que ni siguiera se puede considerar un ser vivo, puede hacer que no podamos salir de casa, o incluso matarnos.

Este virus nos ha puesto frente a nuestra debilidad, y para muchas personas ha sido un golpe de realidad. Vivir una época en la que, al menos en Bilbao, estamos libres de guerras o desastres naturales hace mucho tiempo, facilita hacernos la idea de que vivimos en un mundo más amable de lo que en realidad es. Ha tenido que venir el Covid19 a recordarnos de qué va esto. 

Es importante aceptar que vivimos en un mundo que nos queda grande. Un mundo en el que la sensación de seguridad que tenemos, siempre es ilusoria

Cuenta Frankl que, estando ya en los últimos días de la guerra, vino un camión a llevarse a los presos para ir vaciando el campo en el que estaban. Se llenó el camión y Frankl y otro compañero se quedaron en tierra porque no había más sitio.

La frustración y la desesperaron que sintió fueron máximas. Días más tarde se enteraron de que todos los que partieron en aquel camión murieron calcinados en un intento de los nazis de borrar los horrores cometidos.

¿Cómo prever algo así? Imposible. Aceptar aquello que no depende de nosotros, nos libera de una lucha estéril, y nos da la oportunidad de usar nuestra energía en cambiar aquellas que si dependen de nosotros. 

Lo que no depende de ti, no existe

Por lo tanto, en este confinamiento, hay algo que nadie va a hacer por ti: decidir si lo afrontas activamente o te dejas llevar. Tu decides si te va a servir de algo esta experiencia o vas a estar en una existencia provisional hasta que pase.

La experiencia de Viktor Frankl es de gran ayuda para personas que están pasando una cuarentena «plácida». En este escenario puede haber problemas que requieren otro tipo de abordaje.

Por ejemplo, personas que han perdido familiares o amigos sin la oportunidad de darles un adiós, o personas que sufren hipocondría o ansiedad, necesitan un psicólogo que vaya más allá de objetivos y autorrealización.

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