Si tienes una hija con anorexia, probablemente esta frase te ronde la cabeza todo el día:
“¿Pero cuál es la causa de la anorexia? ¿Qué hemos hecho mal?”
Te lo digo claro:
no hay “LA causa” de la anorexia.
Y no, no es culpa tuya.
Preguntarse por la causa de la anorexia es un poco como preguntarse por la causa de que alguien quiera verse bien.
Todos queremos vernos bien. El problema es qué pasa cuando eso se va de las manos.
La anorexia empieza con una “buena intención”
La anorexia suele partir de algo que, sobre el papel, no suena tan raro:
“Quiero verme bien.”
“Quiero estar más delgada.”
“Quiero encajar.”
En la adolescencia, esto se multiplica:
- Cambios en el cuerpo
- Nuevos tipos de relación
- Miedo a no encajar en el grupo
- Comparación constante con otras chicas
Verse bien es una forma de intentar manejar todo esto.
De hecho, sería raro que una adolescente no se mirara al espejo ni se preocupara nada por su aspecto.
El problema no es querer verse bien.
El problema es cuando esa idea se convierte en la forma principal de controlar lo que pasa dentro: miedos, inseguridades, presión.
Y entonces, la comida entra en escena.
Un cóctel peligroso: redes sociales, culto a la delgadez y comida por todas partes
Vivimos en un contexto que es gasolina pura para la anorexia:
- Redes sociales llenas de cuerpos “perfectos”
- Filtros, poses, retoques
- Cultura del “cuerpo ideal”
- Apps que cuentan pasos, calorías, macros
- Supermercados llenos de comida procesada y dietas por todas partes
Antes, una chica “normal” no veía a la princesa, ni a las modelos, ni a la nobleza.
Hoy, tu hija lleva en el bolsillo cientos de “princesas” a las que compararse, 24/7.
Históricamente, la anorexia ha sido frecuente en contextos donde la comida no falta.
Donde hay abundancia y control.
No es casualidad.
Nuestro frágil equilibrio con la comida
Aquí viene algo importante para entender el tratamiento de la anorexia.
Hay un estudio clásico, muy famoso, que lo explica muy bien:
el Minnesota Starvation Experiment (El experimento de inanición de Minnesota).
Te lo resumo:
- Se hizo en 1944.
- 36 hombres completamente sanos, física y mentalmente.
- Durante 24 semanas comieron la mitad de lo normal.
- Perdieron un 25% de su peso.
- Luego hubo una fase de recuperación, volviendo a comer “normal”.
Lo esperado:
bajó el peso, la fuerza, la masa muscular, el metabolismo… El cuerpo entró en “modo ahorro”.
Lo importante viene ahora:
- No bastaba con volver a comer normal: la recuperación era lenta y complicada.
- Muchos tenían hambre extrema y se daban atracones. Algunos incluso engordaron más que antes.
- Aparecieron depresión, ansiedad, irritabilidad, obsesión por la comida, cambios de personalidad...
- De repente, todo giraba en torno a la comida: recetas, hablar de comida, leer sobre comida…
- Bajó el interés sexual, se aislaban, les costaba concentrarse.
¿Conclusión clave para entender la anorexia?
No hace falta tener un “problema mental previo” para desarrollar todos los síntomas típicos de la anorexia.
Si una persona sana deja de comer durante mucho tiempo, puede acabar atrapada en un bucle muy parecido:
- Obsesión con la comida
- Obsesión con el cuerpo
- Cambios emocionales
- Aislamiento
Dejar de comer cambia el cuerpo y también la cabeza.
Por eso, una vez empieza la restricción, es tan difícil salir sola del problema.
Causas de la anorexia
No hay una causa única, hay una dinámica
No hay “la causa” de la anorexia.
Lo que hay es una dinámica que se va montando poco a poco:
- Buena intención:
“Quiero estar mejor, más delgada, más en forma, más segura.” - Empiezo a controlar la comida:
“Quito esto, reduzco esto otro, salto esta comida…” - El cuerpo entra en modo hambre.
La mente también: obsesión, ansiedad, miedo a engordar. - El contexto (redes, dietas, culto a la belleza) lo empuja todo hacia el extremo.
Y ahí es donde aparece la anorexia.
Factores que aumentan el riesgo
Hay cosas que no “causan” la anorexia por sí solas, pero sí hacen más fácil entrar en esa dinámica.
1. Control estricto de la comida
Por ejemplo, en personas con diabetes tipo 1, la anorexia es más frecuente.
¿Por qué?
Porque tienen que llevar un control muy estricto de lo que comen: raciones, horarios, dosis…
Ese control, que es sano y necesario para la diabetes,
puede, en algunos casos, derivar en un control obsesivo sobre el cuerpo y el peso.
Y esto no solo pasa con la diabetes.
Cualquier situación de mucho control con la comida (“esta dieta”, “aquella app”, “estos planes de comida”)
puede ser una puerta de entrada.
2. Perfeccionismo (del fuerte)
Las chicas que desarrollan anorexia suelen ser:
- Muy perfeccionistas
- Muy exigentes consigo mismas
- Buenas estudiantes
- Responsables, cumplidoras
Y eso tiene su cara B:
- Inseguridad
- Miedo a fallar
- Miedo al juicio de los demás
La anorexia no es solo “problema con la comida”.
También tiene que ver con el miedo a no estar a la altura, a no encajar, a decepcionar.
3. Adolescencia: época perfecta… para el lío
La adolescencia es una tormenta perfecta:
- El cuerpo cambia rápido
- Aparece la atracción, el deseo de gustar
- Crecen las exigencias: estudios, futuro, responsabilidades
- Aumenta el peso del grupo: “¿qué pensarán de mí?”
La anorexia puede convertirse en una forma de manejar todo eso:
“Si controlo mi cuerpo, controlo algo.”
“Si adelgazo, gustaré más.”
“Si lo hago perfecto, estaré segura.”
Y aquí pasa algo curioso y muy duro de ver como madre:
el trastorno puede convertirse en un refugio.
“Pero si ella dice que está bien…”
La anorexia se considera un trastorno egosintónico.
Esto quiere decir que, en gran parte, la persona está a gusto con él.
Suena raro, pero quizá esto te encaje:
- Tu hija está muy delgada, pero dice que está “bien”
- No quiere engordar “ni un gramo”
- Niega que tenga un problema
- Se enfada si intentáis ayudarla
- Tiene una capacidad brutal para aguantar, para controlar, para no ceder
Esa misma capacidad que sería maravillosa para muchas cosas (estudios, proyectos, deporte),
en la anorexia se vuelve contra ella: “tan buena para lo bueno como para lo malo”.
Entonces… ¿qué hago como madre?
Lo primero: no buscar una única causa.
No es útil y, muchas veces, solo trae culpa.
Lo que sí ayuda es:
- Entender que tu hija no eligió esto “porque sí”
- Comprender que hay una dinámica que la ha atrapado
- Buscar tratamiento especializado en anorexia, donde se trabaje:
- La recuperación nutricional
- Cambiar la relación con la comida: tiene que volver a ser placentera, no mecánica.
- La autoestima, el perfeccionismo, el miedo al juicio
- En familia: una anorexia juvenil no se supera sin la implicación de los padres. Tienen que dejar de culparse para convertirse en parte esencial de la terapia.
- La recuperación nutricional
en claro:
- La anorexia no tiene una causa única, tiene una dinámica.
- Empieza muchas veces con una intención “buena”: verse bien, encajar, sentirse más segura.
- Dejar de comer durante mucho tiempo provoca cambios muy fuertes en el cuerpo y en la mente.
- El contexto actual (redes sociales, culto a la delgadez, control obsesivo de la comida) lo complica todo.
- Suelen ser chicas perfeccionistas, exigentes e inseguras, atrapadas en un momento vital complicado.
Y algo muy importante:
la anorexia se puede tratar y superar
¿Conoces la terapia estratégica para el tratamiento de la anorexia?
Uno de los enfoques con mayor evidencia.
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